Las Terres de l'Ebre se están tomando en serio el viejo lema de hacer de la necesidad virtud. En los últimos tiempos, la queja y la reivindicación han sido las herramientas que ha usado este territorio para reclamar un lugar en el mapa en igualdad de condiciones, para dejar de ser visto únicamente como una reserva de agua y energía para el resto de Catalunya. Ahora ha cambiado de táctica. La candidatura para ser declarado por la Unesco reserva de la biosfera empieza a ser contemplada como una oportunidad de sacar provecho a la conservación, sobre todo medioambiental, que le ha aportado el hecho de ser una zona poco poblada, marginada de las grandes inversiones y alejada del desarrollo industrial y urbanístico.
Información publicada en la página 20 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 13 de septiembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Un consejo, que cuenta con la implicación de medio centenar de instituciones y entidades, promueve la candidatura y asume con determinación la propuesta de que quizá sea cierto que tras la idea de sostenibilidad puede esconderse otra vía de desarrollo.
«Estamos en una zona poco tenida en cuenta por las administraciones, donde si se han hecho inversiones importantes ha sido porque somos lugar de paso necesario o porque tenemos recursos como el agua que otros quieren aprovechar, pero en cambio tenemos mucho de lo que presumir, porque hemos sabido mantener una identidad cultural, social, paisajística y económica vinculada al patrimonio natural modelado por nuestros antepasados», argumenta Víctor Gimeno, director de los servicios territoriales de la Conselleria de Medi Ambient.
RETICENCIAS / Claro que el nombre mismo que da la Unesco a sus reservas ecológicas mundiales, que algunos vinculan con ironía a la vieja advertencia de que el Ebro acabará siendo una «reserva india» para el país, por su discreto desarrollo industrial y urbanístico, genera reticencias que los promotores de la declaración llevan meses intentando vencer a través de reuniones y conferencias. «Hay a quien la reserva de la biosfera le suena a restricciones, quizá el nombre es poco afortunado, pero lo que queremos es sacar rendimiento social, ambiental y sobretodo económico a las figuras de protección que ya tenemos», afirma el delegado de la Generalitat en las Terres de l'Ebre, Lluís Salvadó.
El presidente de la Cambra de Comerç, Indústria y Navegació de Tortosa, Josep Lluís Móra, reconoce la existencia de recelos por parte de sectores empresariales temerosos de que la declaración acarree nuevas limitaciones. Sin embargo, sostiene que «en realidad estos recelos se deben a cierto desconocimiento, porque ser reserva no es una restricción, es una marca de calidad».
Salvadó añade que «contemplamos esta figura como un compromiso con la economía productiva, con el medio ambiente, con la investigación, con la tradición y la cultura singular del Ebro y sobre todo con el río como pilar de nuestra sociedad, porque también quiere ser una figura de defensa». Según Salvadó, el apoyo social a la candidatura crece: «Hemos sondeado la opinión de forma rigurosa entre la ciudadanía y en julio las posturas favorables superaban ya el 80%», señala.
POSIBILIDADES / Los promotores creen que tiene muchas posibilidades de prosperar. «La diversidad biológica, paisajística, cultural y patrimonial es una de las principales bazas», asegura Josep Aragonés, coordinador que la memoria de la candidatura, cuyo primer borrador se debatirá en unas jornadas el 13 y el 15 de septiembre en Tortosa, a las que asistirán los consellers Joaquim Llena y Francesc Baltasar y el vicepresidente Josep Lluís Carod-Rovira. El objetivo es tener la propuesta lista en octubre para iniciar los trámites del programa Man and Biosphere de la Unesco y conseguir que París emita su veredicto en el 2012.