Nada hace tanto daño a la mafia como perder su dinero y su patrimonio. Así se ha comprobado en Italia, donde ese castigo se ha convertido en la principal arma para luchar contra la Cosa Nostra y la Camorra. Ahora, dos organizaciones mafiosas originarias de la ex-URSS que blanquearon entre el 2005 y el 2009 su dinero en Catalunya han probado ese correctivo al serles decomisados de una tacada inmuebles por valor de 24 millones de euros.
Entre abril y junio, la operación Java, coordinada por la Audiencia Nacional y llevada a cabo por el Cuerpo Nacional de Policía y los Mossos d'Esquadra, permitió desmantelar dos organizaciones -una georgiana y otra mezcla de mafiososos rusos, armenios, ucranianos y uzbekos- que estaban vinculadas. Esas redes habían puesto en marcha en Catalunya, sobre todo en la costa de Tarragona, un complejo entramado empresarial que funcionaba como una lavadora de dinero negro.
Los detenidos, especialmente los seis arrestados en la segunda operación, recibían desde países de la ex-URSS o desde paraísos fiscales -sobre todo la isla de Man- grandes cantidades de dinero vía transferencia o correos humanos procedentes de sus actividades ilícitas en otros países. El dinero se blanqueaba en Catalunya, donde desde el 2000 residía el líder del grupo, el ladron de ley (capo mafioso de la mafia rusa) Botyr Rakhimov. Rakhimov invertía a través de su hombre de confianza, el ucraniano de origen armenio Gagik Eloyan, comprando hoteles, restaurantes, pisos y solares. Además, Gagik aconsejaba sobre el modo de llevar a cabo esas inversiones sin levantar sospechas.
CON LOS PLANOS A PUNTO / La investigación patrimonial ha permitido a los investigadores incautarse de propiedades inmobiliarias por valor de 24 millones de euros pertenecientes a esa organización. Entre ellas está el hotel Adia de Cunit con un valor de 2,5 millones de euros; un pequeño centro comercial con tiendas, discoteca y viviendas en Miami Platja valorado en 960.000 euros; un hostal en Cambrils, una veintena de pisos y restaurantes...
No obstante, el gran golpe económica a la organización mafiosa ha sido la incautación de un solar urbanizable en Cervelló (Baix Llobregat). Fuentes de la investigación señalan que la red pretendía obtener un gran beneficio económico con la construcción de varias decenas de viviendas unifamiliares en el terreno, que había adquirido en el 2005 por 1.8 millones de euros a través de la empresa Inmoconstrucciones Alba Salou.
A todos esos bienes inmuebles hay que añadir el dinero que ha sido inmobilizado en cuentas bancarias y que, a falta de un recuento final, alcanza ya una cuantía millonaria.