Para quienes han dirigido contra un individuo la rabia hacia BP por el vertido de crudo en el golfo de México, el elegido ha sido desde el principio Tony Hayward, consejero delegado de la petrolera británica. Desde sus desacertadas declaraciones en los primeros días con frases como «quiero recuperar mi vida» o hablando del vertido como algo muy pequeño en «un oceáno muy grande» hasta su arrogante blindaje cuando finalmente compareció ante el Congreso de Estados Unidos hicieron que Hayward personificara muchos de los males de la industria que han quedado al descubierto con este accidente. Y, ahora, es su cabeza la primera que parece destinada a rodar tras 28 años en la compañía, y tres en su dirección.
Una mujer pasea en una playa contaminada de Grand Isle, Luisiana, mientras la tormenta Bonnie azota la zona. AP / DAVE MARTIN
Información publicada en la página 24 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 26 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Ayer la prensa británica, primero, y la estadounidense, después, empezaron a dar por seguro que Hayward abandonará su puesto mañana tras presentar los resultados que ha obtenido la compañía en el segundo trimestre del año. Citaban para asegurarlo a fuentes cercanas al consejo de administración de BP, personas que en todos los casos mantuvieron el anonimato.
EL 1 DE OCTUBRE / Según las confidencias de esas fuentes, la salida de Hay-ward, que será efectiva el 1 de octubre, ya está pactada y se ha tomado de mutuo acuerdo entre el ejecutivo y la empresa, pero se discutirá hoy en la reunión de la junta directiva y, de ser consensuada en ese encuentro, se anunciará manaña. «Va en el mejor interés de la compañía seguir con un liderazgo renovado», le dijo a The New York Times una persona «cercana» a la junta directiva.
Los portavoces de BP trataron de frenar el torrente de informaciones con diversas declaraciones como la de que Hayward «sigue siendo consejero delegado y tiene la total confianza de la junta y la dirección».
Sin embargo, todo el mundo da por hecho que le reemplazará Robert Dudley, actualmente el más veterano directivo de BP en Estados Unidos y al frente de las operaciones de BP en el golfo tras la comparecencia de Hayward en el Congreso. El relevo está lleno de simbolismo, y no es baladí que Dudley sea estadounidense y no británico y criado en Misisipí, uno de los estados afectados por el desastre. No obstante, representa algo más que una señal de cercanía lanzada a los ciudadanos del golfo.
REPUTACIÓN / Según analizaba para la BBC Richard Pike, directivo de la Sociedad Real de Química, «si tus principales accionistas tienen la impresión de que hay un problema, esa es una clave mayor y por encima de cualquier cosa que hayan hecho el consejero delegado o la junta directiva. De muchas maneras, el cambio es tanto práctico como pragmático: todo se apoya en la reputación, y BP espera que los próximos días sean el principio de un nuevo comienzo para la compañía».
Desde que la plataforma Deep-water Horizon explotó en abril, las acciones de BP han bajado un 40%, aunque en las últimas semanas la empresa se ha apuntado victorias con contratos de explotación en otros países y una venta de bienes por 5.500 millones de euros.
07/02/2012 Gente
08/02/2012 Ocio y Cultura
07/02/2012 Economía