Las clases de Física y Química que Miriam Tomàs imparte en el Instituto de Pineda de Mar (Maresme) son interminables, aunque eso no parece importarle. Tomàs, que compatibiliza la docencia con la dirección del centro, revisa el correo electrónico cada 24 horas a más tardar y, al igual que sus compañeros, responde a los mensajes que le envían sus alumnos, que pueden trasladarle sus dudas o problemas mientras estudian o realizan los ejercicios en casa. No hay que esperar a la próxima sesión de Física y Química para recibir aclaraciones. «Es una forma de prolongar las clases presenciales a través de un aula virtual que tiene una vida paralela».
Información publicada en la página 21 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 08 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
El Instituto de Pineda, con cuatro años de vida, es un centro pionero en el uso de las nuevas tecnologías aplicadas al aprendizaje a pesar de estar instalado en módulos provisionales. 90 de sus 210 alumnos de ESO cuentan desde septiembre con un netbook y trabajan con libros digitales, una práctica que, dentro de dos meses, cuando se inicie el curso, se extenderá al resto del alumnado.
La autocorrección
Tomàs prefiere los manuales con «actividades autocorrectivas» que «aumentan el interés de los chicos, al permitirles saber automáticamente, en su casa, si lo han hecho bien o mal». Los ordenadores portátiles y los contenidos digitales han convertido al alumno en «el primer responsable de su proceso de aprendizaje», argumenta la profesora. Pero, ¿han logrado mejorar el rendimiento de los estudiantes? «Hay un grupo, los que están acostumbrados a obtener un suficiente, o a ir un poco más arriba o abajo, que se han enganchado a estudiar. No sé cuanto tiempo durará, porque las novedades siempre son fuente de motivación, pero sí, se observa una mejora», responde. Los padres, añade, también se han mostrado muy receptivos.
Control docente
Tomàs recomienda los manuales digitales que llevan una plataforma asociada de uso docente y que el profesor puede utilizar para saber desde la hora en que el alumno realiza sus ejercicios hasta los intentos que ha realizado para resolver un problema o seguir la traza de los errores cometidos. «Lo tienes todo al detalle», asegura. La directora resume la experiencia asegurando que «te abre puertas y te facilita las cosas rápidamente». ¿Problemas? «Ha habido algunos problemas de conectividad, pero nosotros no los hemos tenido», asegura. «Solo hemos tenido que enseñar a organizar las carpetas de los netbooks». JORDI CASABELLA