Periodista
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, calienta motores para la final de la Copa del Rey que los hinchas vascos y catalanes presenciarán el viernes en Madrid. La última perla de la exministra de Jose María Aznar pretende satisfacer a determinada prensa madrileña, en plena competición españolista con portadas antológicas, y tapar las vergüenzas de la Casa Real y los problemas reales del Gobierno de Mariano Rajoy. Aguirre mata tres pájaros de un tiro y da artillería a una parroquia que no se siente ni representada ni partícipe de una final deportivamente atractiva y políticamente inoportuna. La unidad de España y el juancarlismo, a prueba de pitidos en directo en televisión y amplificados por las redes sociales.
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