La proposición de ley supone el sueño de Esperanza Aguirre: prohibir terminantemente cualquier «ultraje» a los símbolos nacionales en los estadios de fútbol, incluyendo pitadas al himno y a la familia real, y sancionar a aquellos que promuevan este tipo de acciones. Sin embargo, el texto legal, que se discutirá en el pleno del Congreso del próximo martes, no proviene de la presidenta madrileña, quien hace unas semanas, antes de la final de la Copa del Rey entre Barça y Athletic de Bilbao, abogó por suspender ese partido si había alguna falta de respeto hacia la Monarquía o la Marcha Real. Procede de la Comunidad Valenciana y llegó a la Cámara en el 2008, al calor de las campañas de independentistas catalanes en recintos deportivos.
Información publicada en la página 25 de la sección de Política de la edición impresa del día 07 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hasta ahora no se le había encontrado hueco en la agenda parlamentaria a esta iniciativa de la autonomía gobernada por el PP, que pide reformar la ley del deporte para que en los estadios de todo el país queden prohibidos los actos que «incitaren, animaren, provocaren o fueren constitutivos de ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus comunidades autónomas o a sus símbolos o emblemas».
El Congreso no votará la reforma en sí misma, sino su toma en consideración, y dado que el PP goza de mayoría absoluta, sería extraño que no prosperara. Después arrancará su tramitación, que quizá vaya de la mano de la prometida reforma global de la ley del deporte.