El semanario británico The Economist carga en su última edición contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al que tilda de "misterioso" por su "ambigüedad" sobre el rescate de España.
Mariano Rajoy contempla las vistas del puerto de La Valeta, el viernes, en Malta. Andrew Medichini | AP
En su último número, la revista dedica un artículo a Rajoy con el título de 'El misterioso Mariano', donde asegura que "muchos se preguntan si el señor Rajoy tiene algún plan para recuperar la confianza de los mercados y de los españoles". En este sentido subraya el temor de que, "con un déficit cercano al 9% del PIB, una tasa de paro que supera el 25% y un movimiento de protesta que empieza a mostrar destellos violentos", España podría estar viéndose atrapada "en una espiral de muerte al estilo griego".
Por contra, indica que otros están convencidos de que el sector público español aún tiene reservas, que las estadísticas de paro están "infladas" y que el principal colchón de la sociedad española, "la familia, se mantiene fuerte".
"Sin embargo, los problemas de Rajoy están empeorando, no mejorando", subraya 'The Economist', que resalta que además de la crisis económica, ahora tiene que enfrentarse a otro problema constitucional inesperado, generado, dice, por el 'president' de la Generalitat de Catalunya.
Sobre la crisis abierta entre el Estado y Catalunya, la revista destaca que esta es "una de las regiones más endeudadas, pero también uno de las mayores contribuyentes netos". En este sentido, asegura que el partido de fútbol entre el Barcelona y el Real Madrid de este domingo es "uno de los que tiene más carga emocional de la historia".
Por todo ello, la revista concluye que Rajoy se enfrenta a "dos grandes riesgos gemelos", que son "la ruptura del euro y la desintegración de España". Y, aludiendo a la forma de pensar de Franco, que diferenciaba entre dos tipos de problemas: los que resolvería el tiempo y los que ni siquiera el tiempo puede resolver, da un consejo al presidente: "Rajoy debería rechazar esta forma de pensar. Su actitud tranquila ayudará a España si se enfrían las tensiones, pero no sirve para postergar decisiones que solo son cada vez más difíciles".