El primer secretario del PSC, Pere Navarro, alertó ayer de que el pacto fiscal que abandera el Govern de Artur Mas va camino de acabar como el plan Ibarretxe, o sea, en un fracaso. El líder socialista recordó que la propuesta de Estatuto vasco que en el 2005 el entonces lendakari entregó en el Congreso «acabó en nada». En ese caso, el texto había salido del Parlamento vasco con el aval del PNV, EA y Ezker Batua y el rechazo de socialistas y populares.
Información publicada en la página 23 de la sección de Política de la edición impresa del día 12 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Navarro ayer no fue más lejos, pero los dirigentes de Convergència no descartan que el pacto fiscal de Mas acabe configurando en la Cámara catalana dos frentes similares a los que se dibujaron en diciembre del 2004 en Vitoria . Traducidos a las sumas de Parlament serían CiU, ERC e ICV a favor, y PSC y PPC en contra. «No es lo deseable pero no es descartable», confiesa un dirigente de la federación nacionalista.
En declaraciones a TV-3, Navarro señaló que «la mayoría social» que requiere la propuesta de nueva financiación para Catalunya está representada por CiU y PSC y, ante las especulaciones que surgen cada vez con más insistencia en algunos círculos nacionalistas, el dirigente socialista se preguntó si el Govern busca un «6 de octubre repetido».
El 'president' mártir
Ese 6 de octubre de 1934, el president Lluís Companys proclamó «el Estado Catalán de la República Federal Española» y su enfrentamiento con el Gobierno central acabó con la suspensión de la autonomía catalana y el encarcelamiento de Companys y su Gabinete.
Sea el pacto fiscal -con o sin consulta- o la Hacienda catalana -con o sin beneplácito del Gobierno central-, en CiU son cada vez más los que dan por hecho que el «choque de trenes» con el Ejecutivo del PP será inevitable. La pregunta es: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el PSC? No parece que sus dirigentes tengan todavía una respuesta clara, aunque el punto de encuentro con la federación nacionalista se sitúa en el Estatut del 2005.
Siguiendo con el símil vasco, Ibarretxe no acabó en prisión, pero fracasó en su intento de impulsar una consulta y tuvo que sentarse en el banquillo por las reuniones que mantuvo con la ilegalizada Batasuna durante la tregua del 2006.