El preso de ETA Iosu Uribetxeberria, a quien la Audiencia Nacional concedió la libertad condicional por el cáncer terminal que padece, recibió ayer el alta hospitalaria y dejó a última hora de la tarde el hospital Donostia de San Sebastián, donde fue ingresado el 1 de agosto. El recluso, que obtuvo en septiembre la libertad condicional tras una huelga de hambre a causa de la gravedad de su salud, fue condenado por el secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, entre otros delitos, y deberá seguir en su casa el tratamiento oncológico.
Información publicada en la página 19 de la sección de Política de la edición impresa del día 24 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Uribetxeberria salió del hospital acompañado de sus familiares y de miembros del colectivo de apoyo a los presos de ETA Herrira. Lo hizo por su propio pie, vestido con chándal negro y txapela, muy delgado, con aspecto demacrado y apoyándose en sus familiares. Fuentes del caso consultadas por Efe aseguraron que su estado de salud es de extrema debilidad y que pesa 48 kilos. Tras abrazarse con las personas que le esperaban, el terrorista se subió a un turismo negro, conducido por su hermano, que le trasladó hasta su domicilio de Arrasate (Mondragón), informaron fuentes de Herrira.
El auto de libertad condicional dictado por el juez de Vigilancia de la Audiencia Nacional José Luis Castro imponía al preso la prohibición de acercarse a las víctimas del terrorismo y participar en manifestaciones de enaltecimiento y legitimación de la violencia. También se le prohibía ausentarse de la localidad en la que fijase su domicilio sin contar con la autoridad judicial. La Asociación de Víctimas del Terrorismo consideró una decisión «premeditada» la concesión del alta al etarra solo dos días después de las elecciones autonómicas vascas.