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La encrucijada socialista

Rubalcaba reafirma su autoridad a pesar de la derrota del 21-O

Admite que su partido aún no es una alternativa al PP, pero reivindica su oposición

El líder del PSOE no piensa dimitir y asegura que seguirá en su puesto hasta el 2016

Jueves, 25 de octubre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
JUAN RUIZ SIERRA
MADRID

Durante su prolija explicación del porqué de la derrota del pasado domingo en Galicia y Euskadi, ofrecida tres días después de las elecciones autonómicas, Alfredo Pérez Rubalcaba recordó una de las frases más sonadas que pronunció en el discurso de su candidatura a la secretaría general del PSOE. «A mí no me van a quebrar», dijo en el congreso de Sevilla, el pasado mes de febrero. Y ahora, cuando su partido se desespera ante la ininterrumpida caída en votos, cuando parte de los dirigentes socialistas reclaman un cambio de discurso e incluso un cambio de líder, menos aún. Rubalcaba reafirmó ayer su autoridad para seguir al frente del principal partido de la oposición. No va a dimitir. Ni siquiera se le ha pasado por la cabeza. Tampoco piensa acelerar el calendario para la elección del próximo candidato a las generales. Porque lo principal, explicó el secretario general, es que el PSOE se convierta en una «alternativa» al PP, algo que tras 10 meses de Gobierno conservador, y a pesar de los recortes sociales, las subidas de impuestos y los múltipes incumplimientos del programa electoral de Mariano Rajoy, continúa sin lograr, según reconoció él mismo.

Rubalcaba, durante la rueda de prensa que ofreció ayer en el Congreso. AGUSTÍN CATALÁN

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Información publicada en la página 18 de la sección de Política de la edición impresa del día 25 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

La rueda de prensa duró más de una hora. A Rubalcaba, cuyo círculo de confianza señala que está llevando mal los reproches de los últimos tiempos, se le vio relajado. Incluso bromeó sobre su autoridad en el PSOE. Llegó a la sala del Congreso de los Diputados y se enfrascó en un baile de asientos. El que tenía asignado no le satisfacía. Miró hacia abajo, examinó un par de sillones y al final escogió un tercero. «Ahora podréis decir que me están moviendo la silla», dijo nada más empezar. Después confesó que se sentía «un poco desplumado», pero con la confianza de la mayor parte de su partido.

BAJO ESTADO DE FUERZAS / ¿La tiene? Su núcleo duro insiste en que sí. Entre otras cosas, porque con un PSOE con las cotas de poder más bajas en democracia, «nadie», dicen sus colaboradores, tiene «fuerza» para plantearle una batalla.

¿Carme Chacón? En la dirección socialista señalan que las profundas diferencias en el discurso territorial entre el PSOE y el PSC la incapacitan para intentar de nuevo el salto. ¿José Antonio Griñán? El presidente de la Junta ha comenzado a trasladar sus críticas, la andaluza es la federación más importante y él es el único barón, junto al asturiano Javier Fernández, que ostenta poder autonómico. Pero la cúpula del partido cree que tampoco puede sacar mucho pecho. Aunque gobierna en coalición con IU, sus resultados del pasado marzo no fueron buenos. Por si acaso, Rubalcaba se encargó ayer de recordar que si Griñán es también presidente del PSOE se debe a que él, tras ganar el congreso, lo nombró para el cargo, pese a que este apoyó a Chacón. ¿Eduardo Madina? Aquí los rubalcabistas ofrecen menos argumentos, pero el diputado vasco, al que muchos militantes siguen insistiendo para que se postule, no ha dado muestras por el momento de querer hacer ningún movimiento.

«Nadie me ha pedido la dimisión. Nadie, nunca. Ni en mi despacho, ni por teléfono, ni siquiera por un tuit -explicó el líder socialista-. No he pensado en dimitir. No pienso en dimitir. Cuando uno es responsable de un partido, tiene que hacerlo con el viento a favor y con el viento en contra. Mis compañeros me eligieron hace ocho meses para recuperar la confianza de los ciudadanos. Esa es la tarea que voy a cumplir, y voy a cumplirla hasta el final». Es decir, hasta el 2016, fecha en la que expira su mandato. En principio, hasta el 25 de noviembre, la pelota socialista, por muy enmarañada que se presente, estará en el suelo, pero después de las catalanas el movimiento de contestación al líder probablemente resurgirá.

Todo en la comparecencia de Rubalcaba rezumó autorreivindicación. Incluso de su modelo de oposición, considerado «demasiado responsable» por sus críticos en el partido. «Sigo defendiendo los pactos, pero el Gobierno los dificulta extraordinariamente y el tiempo de los acuerdos se va acabando -concluyó-. Creo que sería bueno y lo voy a seguir defendiendo. El ciudadano angustiado no quiere una oposición. Lo que quiere es una alternativa».

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