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A finales del año pasado, durante la presentación de su candidatura para la secretaría general de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba anunció que haría del PSOE un «partido que dice lo mismo en todas las comunidades autónomas». Aquello fue una carga de profundidad contra su adversaria, Carme Chacón, pero más allá de las estrategias en una campaña interna que acabó ganando, Rubalcaba realmente considera que el PSOE debería tener una sola voz territorial. Pero también sabe que ahora mismo es imposible. Que con un PSC inmerso en una caída sin suelo aparente, con unas elecciones catalanas centradas en la independencia, no puede reclamar un discurso coherente en este apartado.
El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el candidato socialista a la Xunta, Pachi Vázquez, saludan a los asistentes a un mitin, ayer en Vigo. EFE / SALVADOR SAS
Información publicada en la página 16 de la sección de Política de la edición impresa del día 18 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Lo admite. Y también se esfuerza para que las federaciones de su partido no arremetan contra el PSC, por muy alejados que se encuentren sus postulados. La última prueba tuvo lugar el martes. Durante una conferencia titulada La solució federal, el primer secretario, Pere Navarro, defendió un «referendo específico sobre la independencia» de Catalunya, a estilo del escocés, en el que él votaría en contra porque su fórmula es la federal. Se trata de algo por lo que no aboga ninguna de las familias socialistas, ni siquiera la vasca. Es más: algo sobre lo que están en contra. Y, sin embargo, nadie se ha movido. Rubalcaba, eso sí, publicó ayer en su Facebook un artículo sobre el debate territorial, pero evitó valorar la propuesta de Navarro. «Trabajamos para encontrar fórmulas de consenso que den respuesta a las aspiraciones de autogobierno», escribió.
LA DISTRACCIÓN / «Tenemos que dejar aire al PSC -señalan en la dirección del PSOE-. Se encuentra en una situación complicadísima, y Rubalcaba trabaja para que eso se comprenda en toda España. Pero no es fácil, porque distrae el debate de la calle, o al menos de la calle no catalana, y hasta en el último rincón te preguntan por el PSC». Por ejemplo, ayer. Trinidad Jiménez, exministra de Exteriores, dio una rueda de prensa en Santiago de Compostela. Se trataba de una cita pensada para la campaña de las gallegas, pero la cuestión, inevitablemente, se coló. «Nuestras premisas son el diálogo y la legalidad», se limitó a decir Jiménez sobre la consulta en Escocia.
Otra cosa es que el discurso de los socialistas catalanes guste. De hecho, no gusta. «No ocupan el lugar en el que debería estar el socialismo. Ni en Catalunya ni en el resto de España. Pero ellos sabrán», sostiene un importante diputado. Es algo que reconoce incluso el PSC. Sus dirigentes saben que su estrategia puede pasarle factura al PSOE. Pero no hay alternativa, insisten en la dirección de los socialistas catalanes, donde se asume que esta es «la peor» campaña que han afrontado en su historia.
EL AVISO / A mediados de verano, el PSC advirtió al PSOE de que el debate catalán estaba complicándose. Aun así, no esperaban que la deriva de CiU se acelerase tanto como para ir a unas elecciones en noviembre. «En el PSOE no entienden que estemos a favor de un referendo como el de Escocia, pero también son conscientes de que no tenemos mucho más margen», explica un dirigente. Y esta vez, a diferencia de hace dos años, el PSC no puede recurrir a la presencia de ministros para activar al electorado que acude a las urnas en las generales pero no en las autonómicas. Esos votantes pueden acabar ahora en brazos del PP y, en menor medida, de Ciutadans.
Con unos sondeos que auguran su peor resultado en unas catalanas, en el PSC nadie pronostica qué puede pasar en los próximos meses. Los dirigentes consultados ni siquiera descartan que se acabe produciendo una escisión, pero incluso algunos de los más identificados con el sector españolista añaden que difícilmente triunfaría una nueva versión de la Federación Catalana del PSOE. De momento, para evitar disonancias en campaña, el nuevo protocolo de funcionamiento entre los dos partidos se ha aplazado hasta después del 25-N. A pesar de disponer ya de un documento que permitiría al PSC contar con mayor protagonismo en el Congreso, su presentación se ha ido demorando hasta llegar a las elecciones sin tenerlo firmado. Con este panorama, la aparición del manifiesto firmado por un centenar de intelectuales de izquierdas que abogan por la solución federal ha sido una de las pocas buenas noticias que ha recibido el PSC.