El de esta mañana ha sido un debate menos áspero que el de la semana pasada, con el PP cargando con menos virulencia contra el candidato del PSOE a las generales, el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba, y este más relajado que en el último control al Gobierno en el Congreso. Acusado por la portavoz de los populares, Soraya Sáenz de Santamaría, de ser "la viva imagen de un Gobierno agotado", Rubalcaba ha señalado que el principal partido de la oposición incurre en "debates tóxicos para la democracia" y ha ofrecido pactos contra la crisis en lugar de "rifirrafes".
Antes que él, José Luis Rodríguez Zapatero ha confiado en llegar a un acuerdo definitivo para que la gestión de las becas se traspase a Catalunya. Ante una pregunta del portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, el presidente del Gobierno ha recordado que los ministerios de Educación y Administraciones Públicas están negociando este asunto con la Generalitat.
"Espero que podamos llegar a un acuerdo definitivo, donde se compatibilicen el interés general y el interés de la gestión que el Tribunal Constitucional ha reconocido en materia de becas", ha concluido. También ha vuelto a defender la tasa indirecta a las transacciones financieras internacionales (que el Gobierno impulsa en foros como el G-20), frente a la tasa nacional a la banca que le ha reclamado la ecosocialista Núria Buenaventura.
El intercambio entre el jefe del Ejecutivo y Mariano Rajoy, por último, ha transcurrido por los cauces habituales. El líder del PP le ha criticado por no generar "confianza" y pensar más en el "interés partidista que en el general". Zapatero le ha pedido que no caiga siempre en la "crítica fácil y populista".