El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha sido interpelado este miércoles primera vez en la sesión de control del Congreso por Amaiur, que ha expuesto al Ejecutivo una retahíla de exigencias para "solucionar el conflicto vasco", entre las que se incluye la legalización de Sortu y el acercamiento y liberación de los "presos políticos".
NAC09. MADRID, 22/02/2012.- El presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, al comienzo de la sesión de control al Gobierno que se celebra en el Congreso. EFE/Emilio Naranjo Emilio Naranjo | EFE
Rajoy no se ha movido un ápice de la postura mostrada desde que tomó posesión y ha contestado al diputado vasco Xabier Mikel Errekondo que el Gobierno "cumplirá la ley" con los reclusos etarras. Asimismo, ha pedido al parlamentario aberzale que "ponga en juego su influencia, si es que la tiene", para que ETA se disuelva "inmediatamente, de forma voluntaria y sin exigir ninguna condición".
"El Gobierno va a asegurar el cumplimiento de la ley, mi obligación es proteger a los ciudadanos y no comparto su planteamiento. Por lo que atañe a este Gobierno, el único conflicto sin resolver es el de una banda que ha anunciado el cese de sus crímenes pero no se ha disuelto y mi obligación es utilizar la ley para garantizar la desaparición y que sus miembros respondan de manera individual ante la Justicia", ha dicho el líder del Ejecutivo.
El planteamiento con el que Rajoy ha dicho no estar de acuerdo es el que le trasladó el portavoz de Amaiur, Xabier Mikel Errekondo, quien comenzó diciendo que "ha habido conflicto político antes de ETA y sigue después de ETA" y ha advertido de que la verdadera pacificación y normalización dependerá "de que se atajen tanto las causas como las consecuencias".
A juicio de Amaiur, "las causas son meramente políticas" y pasan por "reconocer a Euskal Herria como nación" y el derecho de sus ciudadanos a decidir su futuro.
El PSOE ha aprovechado de nuevo hoy la sesión de control para cargar contra la reforma laboral. "Su reforma se llama despido" porque en vez de generar empleo provocará más parados, le ha espetado Alfredo Pérez Rubalcaba al presidente.