El fantasma del rescate total, de la intervención completa de la economía como ocurrió en Grecia, Irlanda y Portugal, se ha instalado en la Moncloa. En un mes y medio, el Gobierno se ha visto obligado a pedir un préstamo europeo de 100.000 millones para los bancos y a aprobar un ajuste de 65.000 millones que no han evitado que España se asome un poco más al precipicio.
El presidente del BCE, Mario Dragui, y el ministro de Economía, Luis de Guindos, el 9 de julio en Bruselas. Yves Logghe | AP
El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, empieza hoy la semana más difícil de su intenso mandato. El viernes, la Comunidad Valenciana pidió ayuda financiera, la bolsa se desplomó el 5,8% y la prima de riesgo (el termómetro que mide el peligro de impago de un país) se desbocó hasta los 610 puntos. Una cifra mucho mayor que la que registraron Irlanda (521) y Portugal (510) cuando sus ejecutivos sucumbieron y reclamaron la ayuda de Bruselas.
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