Mariano Rajoy y David Cameron se presentaron ayer en Londres como abanderados de una propuesta para exigir reformas más profundas en la Unión Europea (UE). En su primer encuentro bilateral, los dos jefes de gobierno conservadores defendieron el contenido de la carta que 12 países de la UE, entre los que se encuentran el Reino Unido y España, han enviado al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. En la misiva, redactada por británicos y holandeses, se piden «medidas más radicales» para fomentar el crecimiento económico, incluida la apertura de los mercados laborales europeos y la ampliación del comercio con Estados Unido, China y Rusia.
Información publicada en la página 18 de la sección de Política de la edición impresa del día 22 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Ya llevamos muchos años con el proceso de la construcción europea y es el momento de darle impulso», señaló Rajoy, que entre las reformas necesarias apuntó la de «un Banco Central Europeo que haga una política ajustada al tiempo que vivimos». Ni Francia ni Alemania han firmado la propuesta, que será presentada en la cumbre de la UE que tendrá lugar a principios de marzo.
LAZOS CON EL REINO UNIDO / La diplomacia británica espera mejorar sus relaciones con Europa con el apoyo de los nuevos gobiernos de España e Italia, después del daño causado por el veto que Cameron impuso el pasado mes de diciembre para bloquear la reforma del tratado de la UE. Ayer, el líder conservador aseguró que la nueva iniciativa está «completamente abierta» a todo el que quiera suscribirla y reiteró su petición a Alemania y Francia de medidas para mejorar el crecimiento europeo. Rajoy, por su parte, aseguró que, a pesar de la ausencia de franceses y alemanes, «no se está creando un frente de nadie contra nadie».
Lo que parece claro, de momento, es que España va a alinearse a partir de ahora al lado del Reino Unido en materia europea. De ahí que Cameron, tras el almuerzo de trabajo en Downing Street, se deshiciera en alabanzas hacia su invitado. Después de calificar las relaciones bilaterales de «increíblemente fuertes», afirmó que ahora, «con dos primeros ministros de centro derecha», la relación puede ser «más fuerte aún».
LA ÚNICA DISCREPANCIA / El eterno contencioso sobre Gibraltar fue el único motivo de discrepancia entre ambos líderes. «Tenemos posiciones diferentes», señaló el español, pasando de puntillas sobre el asunto y prometiendo que «los ministros de Exteriores continuarán hablando en el futuro». Pero el Reino Unido, ya desde hace años, ha dejado claro que no quiere entrar en ninguna negociación con España sobre la soberanía de la colonia y Cameron, a favor de la autodeterminación de sus habitantes, lo volvió a repetir ayer. «Son los gibraltareños quienes deben decidir su futuro y no hablaremos de Gibraltar sin trabajar con los gibraltareños, eso está claro», zanjó.
El encuentro se prolongó con una visita a las obras del Crossrail, un ferrocarril urbano que cruzará Londres de oeste a este y en el que tres empresas españolas -Ferrovial, Dragados y FCC- han conseguido contratos por 1.720 millones de euros. El viaje de Rajoy concluyó con una reunión en la Embajada de España con el viceprimer ministro británico, Nick Clegg. El jefe de los liberaldemócratas británicos, que habla perfectamente español, elogió las reformas llevadas a cabo por el Gobierno español y calificó la reforma laboral de «valiente».