«Hemos hecho muchas cosas, pero ahora toca pisar el acelerador». El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, resumió con estas palabras la labor de su Ejecutivo en los primeros seis meses y avanzó lo que está por venir. Un futuro en el que las comunidades autónomas -a las que alabó por los ajustes realizados a través de los recortes- «aún tendrán que hacer un mayor esfuerzo» para cumplir con el déficit.
Información publicada en la página 20 de la sección de Política de la edición impresa del día 03 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Días después de rechazar que este año se celebre un debate sobre el estado de la nación, Rajoy aprovechó para hacer balance y comentó los resultados de la reciente cumbre europea en la junta directiva nacional del PP, máximo órgano entre congresos celebrado en esta ocasión en Sevilla como gesto de agradecimiento a Javier Arenas tras su paso atrás. Su primer mensaje fue claro: «Todo lo que se ha hecho y se hará es necesario e imprescindible para no desviarnos del camino de reducción del déficit y la creación de empleo».
En varias ocasiones, el presidente mencionó los «días de tensiones» a los que, según dijo, no se llegó por casualidad o mala suerte, sino porque «no se hicieron las cosas». Y esas referencias siempre fueron para remarcar que España tiene un «camino claro» y que nada la alejará «del intento de llegar a buen puerto». Una vez más, citó como pilares básicos de su acción de Gobierno la reducción del déficit, las reformas estructurales y la creación de un sistema financiero solvente. Reducción y control del gasto, dijo, porque «es una cuestión de justicia» para con todas las familias y empresas que llevan años ajustándose el cinturón.
«OBJETIVO CAPITAL» / Rajoy citó el grave problema de financiación de las instituciones como una de las tareas más inmediatas y un «objetivo capital» para los próximos meses. Después alabó el esfuerzo de las autonomías, pero les avisó de que deberán redoblar los sacrificios, un anuncio que fue recibido con cierto desconcierto por parte de sus compañeros, muchos de ellos presidentes autonómicos, que no tuvieron muy claro si aplaudir o no.
Respecto de las reformas, todas hechas «con el objetivo de flexibilizar el tejido económico», insistió en que España se ha puesto al nivel de otros países europeos en materia laboral. También alabó el pago a proveedores como fórmula para dar una inyección de liquidez a la economía real, al tiempo que cuestionó si es de sentido común que las administraciones contraten sin poder hacer frente a esos compromisos.
En este punto, el líder del PP recordó, aunque sin profundizar nada en contenidos o plazos, que aún quedan pendientes la reforma administrativa, la energética, la de unidad de mercado y la de los organismos reguladores. Sobre el sector financiero, Rajoy consideró que con las auditorías a la banca «se ha hecho un ejercicio de transparencia sin parangón», y reiteró que la ayuda europea será un préstamo -en condiciones ventajosas gracias a los socios europeos- que los bancos tendrán que devolver. Explicó además que sin esta ayuda, que ya se dio con anterioridad en otros países, hubiera sido «imposible» recuperar la economía.
El presidente se refirió entonces a la reunión del Consejo Europeo del fin de semana, «una de las más ambiciosas de los últimos tiempos», en la que se avanzó en la «irreversibilidad del euro» y en la convicción de que Europa «es más fuerte que la suma de sus partes». Para Rajoy, esa cita comunitaria demostró una «voluntad firme e inequívoca» de avanzar hacia la unión bancaria y la integración fiscal. El objetivo será, subrayó, una verdadera gobernanza económica sobre la base de un mercado flexible y competitivo, sin olvidar la estabilidad presupuestaria.
Pero, de nuevo, el jefe del Ejecutivo se limitó a subrayar la conveniencia de contener el gasto público, sin una sola mención a cualquier plan de crecimiento económico. Solamente recalcó que «ahora tocar no parar y seguir adelante para ahondar en el camino abierto», y afirmó que España será «ambiciosa» en los contenidos, tiempos y plazos de esa verdadera integración europea.
PARTIDO UNIDO / La última parte de su breve intervención la dedicó a su partido, al que calificó como un referente de «estabilidad y de solidaridad» para España. A su juicio, los ciudadanos perciben a los populares como una «maquinaria unida y bien engrasada» cuyo objetivo en los próximos meses será redoblar los esfuerzos para trasladar que la actuación de su Gabinete está al servicio del interés general de los españoles. «Esa es la gran pedagogía que tenemos que hacer y el mejor apoyo que podéis dar al Gobierno», concluyó el presidente.