Hasta ahora, la actualidad política en España estaba centrada en la batalla socialista y las medidas indigestas con las que el Gobierno, viernes tras viernes, intenta reflotar el país. Pero una vez resuelta la contienda en el principal partido de la oposición, la pelota se sitúa en el tejado del Partido Popular, que celebrará su congreso nacional dentro de 15 días. La cita no deparará grandes novedades sobre la cúpula conservadora y, ni mucho menos, fuertes dosis de renovación ideológica, habida cuenta que la mayor parte de los ministros han puesto ya negro sobre blanco sus propósitos en el Parlamento, destapando la agenda que el PP ocultó en la campaña electoral. Los planes que los conservadores no contaron con todas las letras a la ciudadanía incluyen la revisión de buena parte de las medidas estrella de José Luis Rodríguez Zapatero y un espíritu regresivo que devolverá a la sociedad española a la época de José María Aznar, o aún más atrás.
El presidente Mariano Rajoy, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, en el Congreso. AGUSTÍN CATALÁN
Información publicada en la página 16 de la sección de Política de la edición impresa del día 06 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El Gobierno se ha puesto por bandera «decir la verdad a los españoles» y que los programas electorales «están para cumplirlos». Sin embargo, una vez los ministros, especialmente los que no pertenecen al área económica, han arrojado luz sobre sus intenciones, se ha hecho más evidente que el PP firmó un contrato con los españoles lleno de ambigüedades y revisado al milímetro para no molestar al electorado de centro ni movilizar en masa a la izquierda hacia las urnas.
EL MANTRA DE RAJOY / En los meses previos a la cita electoral, Mariano Rajoy habló hasta la extenuación sobre su mantra para salir de la crisis: austeridad y reformas estructurales como la del mercado laboral o el sistema financiero. Sin embargo, al tiempo que negaba que iba a subir los impuestos, sus planes judiciales, industriales o culturales, por no hablar de sus recetas para mejorar el medioambiente, brillaban por su ausencia.
Pero ahora, el Gobierno, pese a que su «objetivo nacional» sigue siendo salir de la crisis, va demostrando poco a poco que planea dar batalla en todos los aspectos de la vida pública, y que pretende revisar en profundidad buena parte de los últimos ocho años, además de llevar a cabo planes que, en algunos casos, son del agrado de la Iglesia y de los sectores ultraconservadores.
Todo ello pese a que los populares cargaron con dureza contra Zapatero por derribar de un plumazo, sin el mínimo consenso y reflexión, decían los conservadores, tres pilares de los años capitaneados por el PP: la presencia del Ejército en Irak y con ello la política de alianzas con Estados Unidos, el Plan Hidrológico Nacional y la ley educativa de Aznar.
LA CONTRARREFORMA JUDICIAL / El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, fue el que abrió al veda al revisionismo febril. Dentro de sus planes para poner patas arriba la justicia se sitúa la promesa de devolver a los jueces la capacidad de elegir a 12 de sus 20 representantes en el Consejo General del Poder Judicial, como sucedía antes del 85, así como su pretensión de aprobar la ley del aborto más restrictiva de la democracia. Mientras el primer asunto estaba meridianamente claro en el programa del PP, la reforma del aborto figuraba de forma vaga. Sin embargo, el exalcalde de Madrid, con fama de moderado, pretende limitar a las mujeres el derecho a decidir sobre su embarazo y convertir así a España en uno de los pocos países que recula en la materia.
El titular de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, por contra, sí que se ha mantenido fiel a su estilo y ha preferido anteponer la primera sobre el tercero. El programa electoral del PP contenía cuatro escuetas páginas sobre los retos en esa cartera. Sin embargo, el ministro se descolgó la semana pasada con una batería de medidas que darán un giro de 180 grados a la legislación ambiental, resucitando, entre otras cosas, los trasvases que, de nuevo, no aparecían ni por asomo en el programa. El documento tampoco recoge ni una referencia a la ley de costas que Cañete quiere reformar «en profundidad». Entre las propuestas escondidas bajo el mantel también figura el freno a las energías renovables. La promesa del PP era mantener un «mix equilibrado», pero los productores del ramo se han encontrado de sopetón con un recorte a las primas.
LA REVISIÓN EDUCATIVA / El estreno del ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, tampoco ha pasado desapercibido. Aparte de haber usado dos ejemplos erróneos en 24 horas para argumentar sus propuestas, ha dado satisfacción al sector ultracatólico con su anuncio del fin de Educación para la Ciudadanía.