Tras múltiples conversaciones, ahora aparcadas por el adelanto electoral en Catalunya, el PSOE ha aceptado lo fundamental en su relación con el PSC en el Congreso de los Diputados: que pese a formar parte del mismo grupo parlamentario, los socialistas catalanes puedan votar distinto a los de Alfredo Pérez Rubalcaba en aquellos temas de especial interés para la autonomía.
Habrá que esperar hasta después del 25 de noviembre para dar con la fórmula definitiva, pero fuentes de la dirección del PSOE explicaron ayer que se creará una comisión bilateral, o de enlace entre los dos partidos, para aquellos casos en los que no se haya llegado a un acuerdo sobre el sentido del voto. Será en ese órgano, compuesto por dirigentes de ambas formaciones, donde discutirán a fondo sobre el asunto que les divide y donde llegarán a la solución definitiva. Es decir, los socialistas catalanes deberán pasar un filtro para diferenciarse del PSOE en la Cámara baja, algo que todavía no ha sucedido.
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