Amable en las formas pero expeditiva en el fondo, la dirección del PSC le ha enseñado la puerta de salida a su diputado más rebelde, Ernest Maragall. Por apoyar el pacto fiscal del Govern, por jactarse de ello y por reincidir en la indisciplina de voto, el secretario de organización del partido, Daniel Fernández, invitó ayer por carta al exconseller a devolver su escaño. La cúpula socialista quiere que sea el parlamentario quien renuncie voluntariamente al acta para evitarse el trance de tener que expulsarle de sus filas, algo que alimentaría la división con el sector catalanista. Sin embargo, esa tesitura será difícil de esquivar porque Maragall, ahora mismo, no está dispuesto a ceder.
Información publicada en la página 17 de la sección de Política de la edición impresa del día 31 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Fernández se dirige al diputado en su carta en términos contundentes: «Por coherencia personal, dignidad política y ética democrática, deberías reflexionar sobre la oportunidad de renunciar al escaño que ocupas». El secretario de organización argumenta que, con su respaldo al concierto económico, el exconseller desobedeció la consigna de la dirección del partido, del grupo parlamentario, una resolución del consejo nacional (el máximo órgano entre congresos) aprobada por unanimidad -es decir, avalada también por el sector catalanista- y el propio programa electoral del PSC.
En la misiva, Fernández emplaza a Maragall a una reunión para poder resolver la situación, aunque le deja otro recado envenenado: «Tu visión de los deberes y obligaciones que tiene un parlamentario socialista [...] ha evolucionado copernicanamente respecto a la que defendías cuando tenías responsabilidades de gobierno». En este sentido, fuentes de la cúpula recuerdan que, siendo conseller, Maragall bendijo una ley de educación pactada con CiU que mantenía los conciertos a las escuelas religiosas, y que algunos diputados, a pesar de no estar de acuerdo, la apoyaron por disciplina de voto.
En manos de la ejecutiva
Según fuentes de su entorno, el diputado no piensa entregar su acta y avisa de que seguirá votando en conciencia. Sería extraño que Maragall renunciase al escaño justo cuando acaba de impulsar un foro catalanista, Plaça 21, integrado por militantes del PSC, ERC y Ciutadans pel Canvi que dicen no sentirse representados por ninguno de los partidos actuales y que no cierran la puerta a horizontes electorales.
De no haber acuerdo, la sanción definitiva quedará en manos de la ejecutiva, que, según dejó claro ayer el portavoz del partido, Jaume Collboni, «no descarta nada». En caso de ser expulsado del grupo, Maragall pasaría a convertirse en diputado no adscrito dentro del Grupo Mixto. Como Joan Laporta.