EL FINAL DE ETA

El plan de presos prevé que los etarras pidan perdón a sus víctimas

Martes, 1 de mayo - 00:00h.

El Ministerio del Interior ha recuperado en su plan de reinserción de presos terroristas los encuentros entre etarras y víctimas que en su día puso en marcha el equipo de Alfredo Pérez Rubalcaba en colaboración con la oficina de víctimas del Ejecutivo vasco en la cárcel alavesa de Nanclares de Oca, y que desde la llegada del PP al Gobierno se habían suspendido. Lo que ha hecho el ministro Jorge Fernández Díaz es regularizar esos encuentros y acotarlos.

Según explicó Interior, las víctimas solo se podrán reunir con «el autor material o cooperador directo» del atentado. Y, tal y como está redactado el plan, siempre a petición de las primeras. Sin embargo, al cierre de esta edición, un portavoz del ministerio matizó que los encuentros serán «preferentemente» entre el terrorista y la víctima directa, lo que deja abierta la puerta a encuentros entre etarras y damnificados que no estén relacionados.

En el último año, 11 víctimas de ETA se han reunido con 11 presos. Y solo en cinco casos, el encuentro se produjo entre una víctima y el responsable directo del atentado. El resto de citas fueron entre víctimas que estaban preparadas para escuchar un perdón y etarras dispuestos a pedirlo. Ya entonces ocurría una situación que se repetirá ahora, y es que el preso arrepentido quería pedir perdón, pero la víctima no quería escucharlo. En esos casos, el Gobierno de Vitoria encontraba a otra víctima favorable a mantener esa reunión.

En cualquier caso, el perdón no es un requisito para acceder a este nuevo plan de reinserción, rechazado por la mayoría de asociaciones de víctimas del terrorismo, que lo califican como un acercamiento masivo encubierto de etarras a cárceles del País Vasco. El programa prevé también la organización de talleres de educación en valores para los reclusos terroristas que, tras desvincularse de la banda, serán trasladados a prisiones de Euskadi.

El plan del Ministerio del Interior supone, de hecho, un cambio sustancial en la política penitenciaria del Gobierno del PP. Hasta ahora, el gabinete de Fernández Díaz había supeditado todo movimiento de presos a la disolución de ETA. Ya no lo hace.