Rajoy tiene razón. «Merecemos un gobierno que no nos mienta». Lo repite en todos los mítines. Y entonces dice con ímpetu que el Gobierno actual negó la crisis cuando ya existía y recuerda los famosos «brotes verdes» a los que hizo referencia Elena Salgado en mayo del 2009.
Aún esperamos que broten. Pretendieron mostrar que la crisis llegaba a su fin y todavía estamos inmersos en ella. La lucha por poseer la verdad es una batalla dura y salvaje entre los partidos. Todos culpan al resto de mentir a los ciudadanos. Ellos son los únicos poseedores de la verdad.
La mala gestión del 11-M por parte del PP, con Aznar, Acebes y Rajoy al frente, les pasó factura. El PSOE logró atribuirles la etiqueta de Gobierno que mintió a la ciudadanía. Es una espina que llevan clavada hace ya siete años.
Rajoy y el PP han aprovechado los pésimos vaticinios del Gobierno socialista para devolverles la moneda y colgarles este sambenito que tanto daño hace. Rajoy tiene razón, pero poca credibilidad. Quien pide al Gobierno que no mienta es el mismo que en su momento dijo que del Prestige salían «unos hilillos de plastilina».