El PSC va a empezar en breve a moldear su experimento de escoger al candidato a la presidencia de la Generalitat a través de unas primarias a la francesa. Proceso tan insólito «al sur de los Pirineos», como recalcan en la dirección socialista, requiere su tiempo de cocción, y solo para la primera etapa, la elaboración del reglamento, la ejecutiva del partido ha dado seis meses de margen a la comisión constituida para este fin. Las directrices que marque ese documento influirán en el desenlace de la incógnita principal: el número de candidatos que se disputarán el cartel electoral del PSC. El calendario de trabajo podría precipitarse si Artur Mas ejecuta su amenaza de adelantar las elecciones autonómicas al 2013, pero, de momento, la previsión es que el reglamento esté aprobado a finales de año.
Información publicada en la página 20 de la sección de Política de la edición impresa del día 21 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero un plazo tan largo también se explica por los retos técnicos, legales y económicos que tendrá que resolver el partido para poder celebrar las primarias con garantías y sin riesgos. Los nuevos estatutos del PSC fijan que la votación será «abierta a la ciudadanía», es decir, no se limitará a los 23.000 militantes y los 67.000 simpatizantes. Los ciudadanos que quieran participar deberán firmar un compromiso con «los valores de la izquierda y el progreso» y se les pedirá una aportación simbólica (podría ser un euro) para sufragar los costes del proceso.
Los interrogantes
La cúpula sabe que la participación será clave para reforzar al ganador y legitimar la iniciativa, pero se ha topado ya con un obstáculo legal al tratar de exportar el exitoso ejemplo de François Hollande. Al contrario que en Francia, la legislación española impide a los partidos acceder al censo electoral y al padrón.
Algunos dirigentes proponen la creación, por medio de inscripciones previas, de un registro propio de votantes, aunque el sector catalanista recela de la idea porque limitaría las posibilidades de participación.
La segunda gran decisión será si las primarias se resolverán a una sola vuelta o a dos, como en Francia. Este es el factor que más puede influir en el número de candidatos a la elección. Aunque no lo quiera revelar todavía, se da por hecho que el actual líder, Pere Navarro, se presentará. Y pocos descartan ya que tendrá como rival al alcalde de Lleida, Àngel Ros, que aplazó su pugna con el nuevo primer secretario al retirarse en el último minuto de la carrera por el liderazgo del PSC. La tercera en discordia es la exconsellera Montserrat Tura, que mantiene la discreción hasta conocer en detalle el reglamento de las primarias.
Pero si hubiese una única votación, al sector catalanista le interesaría concentrar el voto alternativo a Navarro, por lo que Ros o Tura tendrían que dar un paso atrás. No obstante, en su decisión también puede influir el número de avales que se exigirán a los candidatos, que, además, deberán dejar temporalmente sus cargos orgánicos durante el proceso de primarias. La dirección asegura que la cifra de firmas necesarias no debería ser un obstáculo para ningún dirigente con aspiraciones a ser candidato aunque reconocen que la cantidad de avales debe ser la suficiente para disuadir a personajes extravagantes.
Lo que parece claro es que el reglamento se redactará con la calculadora en la mano. Unas primarias en tiempos de crisis obligan a pensar en todos los costes. Los candidatos deberán disponer de espacios para trabajar durante la campaña, se tendrán que organizar actos, habrá que reunir urnas, imprimir papeletas y quién sabe si habilitar cabinas de votación. La dirección confía en que los aspirantes se avengan a protagonizar más de un debate para favorecer la participación. Y sería bueno que las cuentas cuadrasen.