El Periódico

Català de l'Any 2016

INVESTIGACIÓN DE LA AUDIENCIA NACIONAL

"Collons, ahora nadie se acuerda de Jordi Pujol Ferrusola"

El presidente de Copisa, Josep Cornadó, ironiza sobre la influencia del hijo del 'expresident'

"Collons, ahora nadie se acuerda de Jordi Pujol Ferrusola"

ALBERT BERTRAN

El presidente de Copisa, José Cornado, en una imagen de archivo.

J. G. ALBALAT / BARCELONA

Lunes, 16 de noviembre del 2015 - 14:53 CET

El presidente de la constructora Copisa, Josep Cornadó, ha admitido este lunes ante el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata que pagó comisiones, que oscilaron entre el 1% y el 3%, a Jordi Pujol Ferrusola a cambio de que este les ofreciera "información" sobre operaciones que acabaron fructificando. El juez sospecha que Pujol junior cobró comisiones millonarias e ilegales de la constructora "en contraprestación a gestiones" del primogénito del expresidente catalán "o su entorno más próximo" para beneficiar a sus empresas.

Cornadó, que ha declaró como imputado en la causa abierta contra Jordi Pujol Ferrusola, ha explicado que este propuso una cuarenta operaciones, entre ellas obras de índole privado. De todas ellas, la empresa solo aceptó unas seis. Por las que consideraba de interés interesantes, Copisa pagó a Pujol junior hasta el 1,2% de la cuantía total del negocio. El presidente de Copisa ha subrayado que las operaciones investigadas son de la época del Govern tripartito.

"Collons, ahora nadie se acuerda de Jordi Pujol Ferrusola", ha respondido al juez el presidente de Copisa al ser preguntado por la desmemoria de otros empresarios acerca del hijo mayor del expresidente, al que pagó 3,2 millones como "conseguidor" de contratos. Las investigaciones se centran en el abono de una serie de cantidades a Pujol junior por, aparentemente, operaciones en plantas solares en Ciudad Real, la venta de unas oficinas en Madrid y de refinerías en Cartagena. El juez considera que "existen indicios" de que los servicios de intermediación de Pujol hijo no existieron y encubren el pago de comisiones ilegales.

Según fuentes jurídicas, el imputado ha reconocido que esos trabajos nunca se reflejaron en ningún contrato escrito, sino que estaban avalados por "acuerdos entre caballeros" y ha agregado que las comisiones desembolsadas a Pujol junior era un porcentaje más bajo en comparación con las habituales en el mercado. "Lo alto y los bajo es muy relativo, no eran precisamente 50 euros", le ha espetado el juez De la Mata, quien ha cuestionado la veracidad de las labores desempeñadas por el hijo del expresident  en vista de las declaraciones de los empresarios con los que supuestamente contactó, que afirmaron que ni siquiera lo conocían.

"¿No le parece sorprendente que cada una de las mercantiles que han negociado con Copisa nieguen que conozca a este señor?", le preguntó el juez, a lo que el imputado ha respondido: "Collons, cuando se llega a un juzgado nadie se acuerda de Jordi Pujol Ferrusola". Cornadó ha afirmado que quien llevaba estos contratos verbales era el que entonces era consejero delegado de la constructora, Xavier Tauler, la misma persona que le pidió permiso para que el primogénito del mandatario catalán pudiera usar una nave del grupo para guardar sus coches de lujo.

EL RESTAURANTE DE VILARRUBÍ

El otro imputado que ha declarado este lunes ante el juez es el empresario y vicepresidente del Barça, Carles Vilarrubí, defendido por el abogado barcelonés Emilio Zegrí. Su interrogatorio a versado sobre la sociedad española Restaurantes de Cerdanya de la que es "representante social". Esta empresa tiene una cuenta en Andorra que en el año 1995 recibió un traspaso de 50 millones de pesetas (300.000 euros) desde otra cuenta domiciliada en el principado cuyo titular es Jordi Pujol Ferrusola, después de que este hiciera dos abonos en efectivos que suman 70.905.000 pesetas (480.238 euros). En enero del 2000, hubo otro pago de 6 millones de pesetas (36.060 euros).

Vilarrubí ha explicado que entró como accionista en la empresa Restaurantes de Cerdanya, que regenta el restaurante Torres del Remei, junto con otras cuatro personas y clientes habituales del local, para hacer un favor al chef José María Boix. Todos ellos adquirieron el 10% de la empresa, porcentaje que años después vendieron por el mismo precio. Vilarrubí solo tuvo el 4% de la compañía. Cuando se disolvió el consejo de administración de la empresa y Boix se quedó solo como presidente y consejero delegado. El imputado dijo desconocer la existencia de la cuenta en Andorra y de los traspasos de fondos procedentes de Jordi Pujol Ferrusola.

PREFERENTES EN EL EXTRANJERO

También ha declarado por videoconferencia una directora de servicios jurídicos del BBVA sobre una compra de preferentes por parte de Pujol júnior y que la entidad bancaria realizó a través de su sucursal en las islas Caimán. El primogénito adquirió estas preferentes en España y cuando realizó la desinversión recibió el dinero desde la oficina del banco en ese paraíso fiscal. De ahí la sospecha sobre blanqueo de capitales.