La mísera España que The New York Times reflejaba en un reciente reportaje con imágenes de gente buscando comida en los contenedores casi sería un paraíso si se compara con la Catalunya que augura el PPC si se consumara la independencia. En solo dos días, la líder de los populares catalanes, Alicia Sánchez-Camacho, ha imprimido nuevos bríos al espantajo antisoberanista y ha advertido de que un hipotético Estado propio «no podría pagar las pensiones» y las prestaciones por desempleo; los payeses se quedarían sin los 310 millones de los Fondos Europeos Agrícolas (dado que Catalunya estaría fuera de la UE) y hasta los títulos universitarios perderían su validez.
Camacho charla con unas mujeres durante su visita a una residencia de ancianos de Barcelona, ayer. EL PERIÓDICO
Información publicada en la página 18 de la sección de Política de la edición impresa del día 18 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Esta retahíla de malos augurios
-rebatidos por el Govern- ha dado pie a numerosos chascarrillos en las redes sociales. Como este del diputado de ERC Pere Aragonès en Twitter: «Me imagino a Alicia [Sánchez-Camacho] en la fiesta de los súpers del domingo diciendo a los niños que con la independencia perderán el carnet del Club Súper 3». Si los sectores soberanistas más acérrimos pintan un panorama idílico que ni CiU osa defender
-el propio Artur Mas advierte de que el camino será «duro»-, las diatribas antisecesionistas de los populares tampoco se quedan cortas. Y sus acusaciones suben de tono hasta el punto de que el concejal de Rubí Jonatan Cobo tuvo que disculparse por colgar en internet una foto del president vestido de oficial nazi. Ayer, Camacho lo desacreditó, pero evitó destituirle y criticó que Mas «tildó de franquista» al ministro de Educación, José Ignacio Wert, «y no se ha disculpado».
«UN DÉFICIT DE 1.110 MILLONES» / La líder de los conservadores catalanes, que se refería a las alusiones del jefe del Govern al «una grande y libre» como respuesta al «españolizar» a los alumnos catalanes, aprovechó su visita de ayer a una residencia de ancianos de Barcelona para acusar a CiU de poner en peligro las pensiones con su «proyecto rupturista» y recordó que en esta comunidad autónoma hay 1,6 millones de pensionistas y que en el 2011 Catalunya tuvo un déficit de 1.100 millones de euros en el pago de pensiones (no habló de otros años). Fue después cuando criticó la «doble vara de medir» al analizar las estridencias de unos y otros.
«Aquí se ríen las gracias a los consellers, se instalan lemas como España nos roba y no pasa nada», le secundó el portavoz parlamentario del PPC, Enric Millo, en una entrevista en La Xarxa. En otra intervención, en Catalunya Ràdio, calificó al Govern de «casa de barrets» por su «poca seriedad» en su deriva soberanista. La misma expresión la usó Oriol Pujol en el 2008 para denostar al tripartito.