El candidato del PNV a lendakari, Iñigo Urkullu, dejó entrever ayer cuál será, más allá de los aspectos puramente identitarios, una de sus mayores bazas electorales. Tras reclamar un «Gobierno motor que genere confianza», el dirigente nacionalista puso sobre la mesa la necesidad de abordar una reforma tributaria consensuada entre partidos e instituciones que sirva para garantizar «la suficiencia económica y financiera» de Euskadi y permita «cumplir las prioridades de gasto». El PSE reaccionó de inmediato y, por boca de su portavoz, José Antonio Pastor, calificó de «incoherente» que Urkullu «se apunte ahora al pacto fiscal del lendakari» cuando «se ha negado a apoyarlo» hasta la fecha. La «cohesión social», la defensa del Estado del bienestar -queriendo demostrar que no aplicará recortes tan drásticos como los del PP si gobierna- y la recuperación del «descalabro económico» a través de planes que reactiven la economía, incentiven el consumo y el empleo juvenil fueron otros argumentos que esgrimió el dirigente peneuvista. Otra de sus estrategias pasará por ningunear la legislatura de Patxi López: «No queremos volver la vista atrás, no merece la pena, ya se han malgastado muchas energías en debates estériles. Necesitamos que este país vuelva a creer en sí mismo».
Información publicada en la página 15 de la sección de Política de la edición impresa del día 23 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)