El president, Artur Mas, y el ministro de Educación, José Ignacio Wert, coincidieron ayer por primera vez tras el cruce de reproches que han protagonizado a raíz del propósito del ministro de «españolizar» a los alumnos catalanes. El protocolo les situó compartiendo mantel con el anfitrión de los premios Planeta, José Manuel Lara. Quien sabe si como intento para que ambos ejecutivos dialoguen, la editorial montó un encuentro en la sala VIP con el medio centenar de autoridades, aunque tanto Wert como Mas ya avisaron a la entrada que ayer tocaba hablar de libros. Según algunos asistentes, ambos se limitaron a saludarse.
El reencuentro 8 Artur Mas y José Ignacio Wert coincidieron ayer en la entrega del premio Planeta, anoche en Barcelona. JULIO CARBÓ
Información publicada en la página 15 de la sección de Política de la edición impresa del día 16 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Unas horas antes, el ministro aprovechó una comparecencia para rebatir la intervención del president en el consejo nacional de CiU. El ministro atribuyó «una profunda deshonestidad intelectual» al jefe del Govern por haber afirmado que el PP quiere transmitir a los escolares la consigna franquista de la España «una, grande y libre», informa Antonio M. Yagüe. Una comparación que Wert etiquetó como «bobada». El tono de Mas también irritó al ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que tildó el comentario «desafortunadísimo».
El ministro de Educación negó que su departamento haya «intentado atacar el modelo de bilingüismo de Catalunya», que tildó de «perfectamente legítimo», y aseguró que la tesis del Ejecutivo está «en las antípodas de cualquier concepto excluyente». Poco antes, en declaraciones a RNE, Wert hizo suya la exaltación del «orgullo de ser catalán y español» con la que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, intentó justificar días atrás la frase sobre «españolizar a los alumnos catalanes». El titular de Educación afirmó que las palabras que pronunció en el Congreso de los Diputados «se han sacado de quicio por intereses ajenos al sistema educativo». Y reiteró que se refería a «proporcionar una educación con la que los niños catalanes se sientan tan orgullosos de ser catalanes como de ser españoles».
Wert también salió al paso de la supuesta reprimenda que el Rey le habría dedicado durante el desfile del Doce de Octubre. El ministro apuntó que las informaciones según las cuales el Monarca le afeó su discurso (versión que la Casa del Rey se encargó de desmentir) responden a una «tergiversación» de las palabras de «cortesía» que ambos intercambiaron. «Eso que han dicho no responde a la verdad, fue simplemente un saludo tan afectuoso como siempre», concluyó.
El capote
La polémica sobre las palabras de Wert ha cruzado fronteras. En un artículo publicado ayer, la corresponsal en Madrid del diario Le Monde se preguntaba si «hay un independentista catalán infiltrado en el Gobierno español» y añadía que solo así se entienden las declaraciones del ministro de Educación.
En un intento de lanzar un capote a Wert, Gallardón avivó el debate. El titular de Justicia abogó por «corregir» los «incumplimientos» de las comunidades que no garantizan a los padres la libertad de «elegir la lengua en la que quieren que sean educados los hijos».