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Nueva etapa en Catalunya

El pilar de la Hacienda

La Generalitat revela contactos con la UE sobre el déficit, pero Bruselas se remite al Ejecutivo central

Mas ordena tener lista la Agencia Tributaria propia para el 2014 y crea un área específica en el Govern

JOSE RICO
BARCELONA

Miércoles, 9 de enero del 2013

Los 'consellers' de Presidència, Francesc Homs, y Economia, Andreu Mas-Colell, se dirigen a la reunión semanal del Consell Executiu, ayer en el Palau de la Generalitat.

Cuando el president, Artur Mas, revistió a su segundo Govern de un mayor perfil político que el Ejecutivo precedente, lo hizo, entre otras razones, porque el nuevo Gabinete iba a tener que tomar decisiones con un carácter de entrada más simbólico que efectivo, las bautizadas como «estructuras de Estado», que debían construirse en paralelo a un discurso que subrayase que Catalunya navega hacia Ítaca a velocidad de crucero, frente a los rayos de la economía y los truenos del Gobierno central. Mientras CiU y ERC acicalan el órgano guardián de la consulta (el Consell Català per a la Transició Nacional), la Generalitat puso ayer la primera piedra de la Hacienda propia y desveló que ha internacionalizado el conflicto por el margen de déficit autonómico. Pero, con este movimiento, se ganó una leve reprimenda de la Comisión Europea.

Antes de verse con Rajoy en el AVE a Figueres, el president aprobó una secretaría de Hisenda. Un área de nueva creación que, oficialmente, tiene el ambiguo objetivo de «reforzar» las estructuras tributarias de la Generalitat, pero que actuará como el germen de la Agència Tributària de Catalunya, que CiU y ERC han pactado activar en el 2014 para reemplazar a la Hacienda estatal en la recaudación y gestión de los impuestos. El conseller de Presidència, Francesc Homs, admitió que se trata de una «decisión política», un «mensaje claro e inequívoco» al Estado que añade octanos al desafío soberanista.

El mensaje es que, muerto el pacto fiscal, no se acabó la rabia y, como reza uno de los latiguillos más repetidos entre los sectores independentistas, Catalunya va fent camí a pesar de las negativas de Rajoy. De momento, ese camino, en lo que se refiere a la Hacienda propia, se limitará a «poner orden» en la actual gestión tributaria y funcionar como el «embrión» de una Agencia Tributaria catalana, según fuentes gubernamentales. Un cometido que el conseller Andreu Mas-Colell ha encargado a su hasta ahora número dos en el departamento, Georgina Arderiu, que estará tutelada por Albert Carreras, que se confirma como la mano derecha de Mas-Colell.

CALENDARIO FLEXIBLE / La secretaría de Hisenda plasma el compromiso del pacto CiU-ERC de desplegar en el 2013 la Administración tributaria catalana, de forma que la Hacienda propia pueda comenzar a funcionar a mediados del año siguiente, el mismo año de la consulta. Homs reconoció, no obstante, que este calendario tendrá que adaptarse a los acontecimientos. De hecho, no es la primera vez que el Ejecutivo presenta un «embrión» de la Hacienda propia. La misma etiqueta le puso, el año pasado, al convenio suscrito con las cuatro diputaciones para unificar sus instrumentos de gestión de impuestos. Es decir, de momento, el embrión de la Agència Tributària de Catalunya, tan solo recauda, gestiona, inspecciona y liquida los tributos cedidos por el Estado y los que los ayuntamientos ceden a las diputaciones, además de los propios de la Generalitat. Si algún día ve la luz en su totalidad, los catalanes pasarán a pagar todos sus impuestos a este nuevo órgano, y no al Estado. Un cambio que, en un alarde de optimismo, Homs vaticinó que no será traumático.

Lo que ahora mismo parece casus belli para Mas es la flexibilización del déficit autonómico, hasta el punto de haber implicado a la UE para forzar a Rajoy a elevar el margen del 0,7% actual al 1,5%. Homs reveló que él y Mas-Colell han contactado con representantes de la Comisión Europea para hacer saber a Bruselas la «injusticia» que supone un déficit más restrictivo a las autonomías que al Estado.

Homs apeló a la discreción para no revelar los interlocutores ni el resultado de estos contactos. La Comisión Europea eludió confirmarlos. Tampoco los desmintió, pero sí relativizó su importancia al recordar a la Generalitat que su único interlocutor es Rajoy. El Govern dijo que no quiere puentearle, pero este asunto se ha convertido en un «caballo de batalla». Es la última oportunidad de oxigenar unos presupuestos marcados por un hachazo de 4.000 millones de euros.

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