Tras el congreso de diciembre, Pere Navarro, el nuevo secretario del PSC, no cambió la dirección del grupo parlamentario socialista. Por dos razones. Primero, porque Navarro es un hombre cauto y algo alérgico a la precipitación. Además, Joaquim Nadal, mítico alcalde de Girona y candidato socialista contra Jordi Pujol, y Miquel Iceta, el intelectual del triplete que completaban José Montilla y José Zaragoza, eran pesos pesados del PSC. Y nada fáciles de sustituir.
Información publicada en la página 15 de la sección de Política de la edición impresa del día 05 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero hace meses, unas declaraciones de Nadal a El Punt Avui -en las que sugería que el nuevo PSC tal vez sabe lo que quiere pero no lo sabe transmitir- indicaron que el oficio y la experiencia de Nadal ya no servían para el liderazgo parlamentario de un PSC que debía cambiar y que precisaba gran compenetración con Navarro, que tiene el hándicap de no ser diputado (como le pasó en España a Antonio Hernández Mancha cuando relevó a Fraga). Luego, la actitud seguidista respecto a CiU en el debate sobre el pacto fiscal, diluyendo el excelente discurso de Rocío Martínez- Sampere, hizo el cambio inevitable.
Pero Navarro dejó pasar agosto y el pasado domingo, en una reunión del nuevo trío del PSC (con Toni Balmón y Dani Fernández), destapó su decisión. Mientras, Nadal había jaleado una manifestación independentista a la que muchos ciudadanos irán para protestar (y hay abundantes motivos para ello) pero que no acaba de encajar ni en la hoja de ruta de CiU. O, al menos, en la de Artur Mas, que ha decidido no asistir.
Navarro podía recurrir a Iceta, uno de los políticos socialistas mas agudos, que, además, secundaría su idea de endurecer la actitud ante una CiU que prefiere como socios al PPC o a ERC. O a Martínez-Sampere, cuyo exceso de juventud y de orgullo intelectual, está mas que compensado por una sólida preparación económica y política (se vio en el medio debate con Mas). Pero Navarro es cauto. Iceta viene de la la etapa anterior y Rocío podía ser un salto algo aventurado. Solución: Xavier Sabaté, un histórico y sólido dirigente del PSC de Tarragona con experiencia parlamentaria, ligado al aparato pero aficionado a reflexionar en su blog personal desde hace años.
¿Es el líder parlamentario adecuado para el nuevo PSC? Se verá en el debate de política general con Artur Mas a fin de mes y en las sesiones semanales de control al Govern.
Ese es el punto principal del golpe de autoridad de Navarro. El relevo era necesario. La elección de Sabaté es prudente y ponderada (Navarro puro), pero también una incógnita. Toda decisión comporta riesgos. Hay dos cosas más. La unificación de la portavocía del partido y parlamentaria en Jaume Collboni es lógica si Iceta (su mentor) pasa a otro plano. Collboni es combativo, desea encarnar un nuevo PSC y debe haber aprendido de los errores en la dirección de la campaña de Montilla. El ascenso de Martínez-Sampere a portavoz adjunta era obligado porque en pocos meses han tenido que recurrir a ella para dos debates con Artur Mas (recortes y pacto fiscal). El sacrificio de Laia Bonet, otra cara nueva del PSC, se entiende menos. Un error que tiene su origen en el congreso de diciembre, donde ya Bonet entró en la ejecutiva propuesta por los herederos del obiolismo.
Las elecciones pueden adelantarse y Navarro ha movido ficha.