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DEBATE DE INVESTIDURA

Un plebiscito sobre Rajoy

Sánchez eleva la presión sobre Podemos y reclama "mestizaje ideológico" para echar al PP

El candidato socialista elogia a Rivera y no logra mover al resto de grupos para que le apoyen

  • Durante su discurso de investidura, Pedro Sánchez ha reclamado "mestizaje ideológico" porque la izquierda "no suma".

    J.L. ROCA / VÍDEO: EL PERIÓDICO

    Durante su discurso de investidura, Pedro Sánchez ha reclamado "mestizaje ideológico" porque la izquierda "no suma".

  • Extracto del discurso de investidura de Pedro Sánchez.

    JOSÉ LUIS ROCA / VÍDEO: EL PERIÓDICO

    Extracto del discurso de investidura de Pedro Sánchez.

Martes, 1 de marzo del 2016 - 17:08 CET

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, esta tarde en la sesión de investidura.

De los muchos mensajes que lanzó este martes Pedro Sánchez durante su primer discurso de investidura, los más importantes estaban dirigidos a Podemos. El aspirante socialista mantuvo la presión al partido de Pablo Iglesias para que se sume a su alianza con Ciudadanos, alegando que los grupos de izquierda “no suman” para alcanzar un pacto de gobierno, reclamando “mestizaje ideológico” en esta nueva etapa postbipartidista e intentando convertir su candidatura a la Moncloa en un plebiscito sobre la continuidad de Mariano Rajoy. “Hasta la peor de las medidas propuestas en nuestro acuerdo es mejor que donde estamos con el gobierno saliente”, dijo Sánchez.

La intervención duró una hora y media, con acentuada gestualidad y tono institucional, y sus palabras tuvieron muchos otros destinatarios. La UE, que ha anunciado posibles sanciones por el estado de las cuentas españolas, a la que Sánchez explicó que cumplirá sus compromisos si alcanza el Ejecutivo, pero iniciando una “nueva negociación” para flexibilizar los objetivos de déficit. A Ciudadanos, alabando el “coraje y valentía” de Albert Rivera y dejando claro que su alianza irá más allá de esta investidura, que en principio fracasará este viernes al contar con el rechazo del PP y Podemos, entre otros.

A Catalunya, ya que Sánchez, como avanzó EL PERIÓDICO, se comprometió a defender un “nuevo entendimiento”, impulsar la comisión bilateral Estado-Generalitat (que no se reúne desde el 2011) y a estudiar las 23 iniciativas que Artur Mas propuso a Rajoy en el 2014. “No negamos que haya habido razones para el desencuentro. Lo que deseamos es mirar al futuro y hacerlo con esperanza”, dijo antes de abogar por una reforma de la Constitución en un sentido “federal”, algo que no forma parte de su acuerdo con Rivera.

EL DESBLOQUEO

Y por último, Sánchez se dirigió al PSOE. El ambiente interno en el partido, siempre tendente a las explosiones, ha gozado de cierta calma desde que el secretario general fue propuesto por el Rey candidato a la Presidencia del Gobierno, pero las desconfianzas con los barones se mantienen y el pacto con Ciudadanos, pese a suscitar menos rechazo que uno hipotético con Podemos, también contiene medidas difíciles de dirigir para los socialistas. Por ejemplo, la eliminación de las diputaciones, una propuesta que Sánchez había incluido en su discurso escrito (de 42 folios), pero que finalmente obvió. Fuentes cercanas al candidato explicaron que este miércoles, día en el que intervendrán los grupos parlamentarios y se producirá la primera votación, defenderá poner fin a estos organismos. En cualquier caso, Sánchez dijo a los suyos que había hecho todo lo posible, que si fracasa en su intento de llegar a la Moncloa al menos habrá desbloqueado el escenario para que se puedan convocar elecciones y que solo por eso ya consideraba que había “conseguido los objetivos”.

“Sabemos que el resultado de la suma del PSOE y Ciudadanos no es suficiente para conseguir ese cambio. También sabemos que el resultado de la suma del PSOE y otras fuerzas a mi izquierda tampoco alcanza lo suficiente. La solución está en manos de los 350 diputados aquí presentes. Las manos de los socialistas están tendidas”, señaló el candidato.

Esta apelación a todo el arco parlamentario disgustó a Podemos, que vio en ella un guiño a la gran coalición con el PP. “Ha estado muy por debajo de lo que esperábamos”, dijo el portavoz del partido morado, Íñigo Errejón, que aun así dejó la puerta abierta a sentarse a negociar después del viernes, día en el que Sánchez se someterá a una segunda votación, para la que se requiere una mayoría simple que sigue lejos de tener. El PSOE y Ciudadanos solo suman 130 diputados, pero el candidato socialista insistió en que no hay que esperar tanto, porque de lo que se trata es de “abandonar las políticas de Rajoy y del PP”, evitando “las imposiciones, el chantaje y el abandono de la mesa de negociación”. Fue una nueva alusión a Podemos, que suspendió las conversaciones tras cerrar el PSOE un pacto con Rivera que Iglesias considera “incompatible” con su ideario. Hubo muchas otras. La más llamativa, el que tras detallar gran parte de las medidas de su pacto añadiera esta coletilla: “Todo esto lo podemos poner en práctica a partir de la próxima semana”.

LA RESPUESTA

Pero su discurso no movió nada entre los grupos que se oponen a su investidura. El PNV, que hasta ahora se mostraba proclive al pacto, anunció su voto en contra porque Sánchez no había dicho nada de la “agenda vasca”. ERC y Democràcia i Llibertat apreciaron en los mensajes catalanes del candidato el mismo aroma de Rajoy. Y el PP habló de “engaño”, como era de esperar.

“Saquemos a España de la situación de bloqueo en la que se encuentra -dijo Sánchez a todos ellos-. Pongamos en marcha el cambio que esperan millones de españoles. Arranquemos a la velocidad que conjuntamente decidamos. Pero avancemos. Y a esta pregunta tendremos que responder sencillamente sí o no. En ese momento sabremos dónde está cada uno”. Cuando acabó, el líder socialista solo saludó a un dirigente de otro partido. A Rivera.

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