Que un candidato de la oposición se erija en el cambio y la alternativa es una estrategia de manual. En el caso de Pere Navarro, que parte con una honda desventaja en los sondeos, esta tarjeta de presentación puede servir de poco. Por eso, en el lanzamiento de su candidatura, el líder socialista confirmó que las elecciones del 25-N serán, en efecto, plebiscitarias. Como quiere el president, Artur Mas, pero en sentido contrario. Si el líder de CiU busca la bendición de los catalanes a su plan soberanista, Navarro aspira a convertirlo en un todo o nada sobre los tijeretazos del Govern, desplazando (pero sin rehuirlo) el debate soberanista.
Información publicada en la página 17 de la sección de Política de la edición impresa del día 29 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En la Jazz Cava, un emblemático enclave de la ciudad que dirige como alcalde, Terrassa, el todavía precandidato socialista recuperó el discurso más duro contra las políticas sociales de CiU. Acusó a Mas de dejar una Catalunya «rota» y «de dos velocidades» a consecuencia de su poda al Estado del bienestar. Diagnosticó un triple fracaso del president: económico -porque la Generalitat ha tenido que ser rescatada-, social -por los recortes en sanidad y educación y los impagos en servicios básicos- y nacional -por el fatal desenlace del pacto fiscal-. «Mas no ha cumplido ni uno solo de sus compromisos», resumió Navarro.
Pero el plebiscito que ansía el PSC el 25-N también se juega en clave interna. Al primer secretario apenas le ha dado tiempo de consolidar su liderazgo y se ha visto emparedado de repente por el debate soberanista. Ayer reafirmó el compromiso del PSC «por el derecho a decidir», pero lo diferenció del derecho de autodeterminación, como si fuesen antagónicos. E hizo suya la petición de un referendo legal, pero no habló de la consulta sin permiso del Estado que su grupo defendió 24 horas antes en la Cámara catalana, y que a punto estuvo de fracturarlo.
Juegos de palabras aparte, Navarro repitió varias veces que no le falta moral alcoyana. «No me resigno a creer que hay una mayoría social por la independencia. No me resigno a aceptar este destino como ineluctable. No me resigno a asumir la hegemonía independentista que se ha querido construir en Catalunya en pocos meses». Entre líneas, Navarro no se resigna a un guión electoral que parece ya escrito y le reserva un papel secundario.
La incógnita
Tal es la necesidad de echar el resto para salvar los muebles que podría llevarle, incluso, a abandonar la alcaldía de Terrassa. Fuentes cercanas al líder del PSC aseguran que no hay ninguna decisión tomada, pero que está «meditando» esa opción. Cabe recordar que el partido se planteaba incluir el requisito de no compaginar cargos orgánicos e institucionales en el reglamento de las frustradas primarias.