Para arribar a Ítaca, la real y la mitológica, hay que partir en barco. Así que CDC pensó que nada mejor que sumergir a Artur Mas, amante de las metáforas náuticas, en una ciudad marinera para el primer contacto con las bases de su partido tras haber emprendido el viaje (¿de no retorno?) de Catalunya hacia las «estructuras de Estado». En Vilanova i la Geltrú (Garraf), los convergentes inauguraron ayer su escuela de verano, pese a estar más cerca del equinoccio otoñal que de la canícula estival. Mirando al mar, como si se estuviera despidiendo antes de iniciar una larga travesía, el president recibió dos minutos de calurosa ovación a su entrada al Pòsit de Pescadors. Para los gritos de «Independència!», habituales ya en los actos y mítines de CDC, hubo que esperar hasta el final.
Información publicada en la página 17 de la sección de Política de la edición impresa del día 15 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Después de los acontecimientos de esta semana, el orador tenía una papeleta sencilla. Apenas tuvo que esforzarse en calentar el ambiente de unos cuadros convencidos, en su mayoría, desde hace tiempo de las bondades de la independencia. Hasta le perdonaron su manía de no pronunciar la palabra de marras cuando oyeron cómo les agradecía que hubiesen contribuido al éxito de la manifestación. Consellers, el portavoz del Govern, alcaldes, diputados, senadores y líderes territoriales arroparon a Mas en su baño de masas convergente.
De alguna manera, el jefe del Govern les presentó su órdago independentista como la recompensa a tantos años de «confianza ciega» en él, incluso en los peores momentos de la «travesía en el desierto, sin cantimploras ni dromedarios» de CiU, su forma de definir los siete años de oposición al tripartito. Ahora, el oasis parece haber llegado para los sectores más soberanistas de CDC, que le exigirán a su líder que no se convierta en un espejismo cuanto toque dar el paso decisivo y fijar el referendo en un programa electoral. «Prepararos para hacer historia», dijo primero Mas. Pero enseguida les advirtió de que el proceso tendrá que ser pausado, de cocción lenta, porque solo así hay garantías de éxito.
«Eso requiere dirigirse al pueblo de forma madura y responsable. No se trata de hacer discursos soflamados», previno el president. Seny y no rauxa, aunque haya provocaciones, que las habrá, aseguró. Aunque haya insultos, que los habrá, añadió. En definitiva, resistencia. Como en la mencionada travesía en el desierto de la oposición, pero con una paciencia infinita.
Resistencia y cohesión social, otra de las condiciones que Mas ha puesto para hollar el Estado propio y que es el eje de la escuela de verano convergente. Por si a algún militante le quedó alguna duda, solo tenía que consultar la documentación que le entregaron a la entrada del recinto. La carpeta incluía todos los discursos que Mas ha pronunciado esta semana: el mensaje institucional de la Diada, la intervención posterior a la manifestación y la conferencia «pedagógica», según la alcaldesa de Vilanova, Neus Lloveras, impartida el jueves en Madrid. La compilación llevaba por título El camino de la libertad.