En la recta final de la negociación del pacto fiscal y tras explorar sin éxito el acuerdo en las últimas 48 horas, el PSC se ha lanzado en tromba contra su gran línea roja: el concierto económico. Desafiando a quienes acusan a los socialistas de negar para Catalunya lo que defienden para Euskadi y Navarra, el líder del PSC, Pere Navarro, ha echado mano este sábado de un nuevo argumento: "El concierto económico es un modelo arcaico, que proviene de la historia más anticuada".
Ante el consejo nacional del partido, que debatirá una resolución para facultar a la dirección a "exprimir hasta el último minuto" las negociaciones con el Govern, Navarro ha evidenciado su discrepancia, "en el fondo y en la forma", con la propuesta del Ejecutivo catalán, basada en el sistema de financiación vasco y navarro. Un planteamiento con el que, a juicio del primer secretario del PSC, CiU no busca una mejora de la financiación de Catalunya, sino forzar el "choque de trenes" con el Estado para sacar tajada electoral con un mensaje soberanista.
"Nos prometen cero euros y cero capacidad de decisión", ha argumentado Navarro, dando por hecho que el modelo del Govern no tendría ninguna posibilidad de prosperar en Madrid. El líder socialista y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, han hablado por teléfono en los últimos días para tratar de desencallar la negociación, pero no ha habido avances significativos. "Me comprometo a buscar la fórmula que permita un amplio acuerdo parlamentario", ha asegurado Navarro.
Esas intenciones quedan reflejadas en una resolución que el consejo nacional debe votar este sábado. En ella, el máximo órgano entre congresos del PSC fija como condiciones para aceptar el pacto fiscal que el modelo que Catalunya obtenga más recursos y tenga la "plena capacidad de decisión" sobre los impuestos, así como que garantice una solidaridad "equitativa" con el resto de España.