El Institut La Llauna de Badalona, la mayor ciudad que gobierna el PP en Catalunya, abrió sus puertas ayer puntualmente a las nueve de la mañana en una jornada educativa atípica pero sin duda intelectualmente enriquecedora. Cuatro alumnos, Núria, Laia, Ferran y Oriol, se preguntaron hace unas semanas qué hacer el 12 de Octubre que fuera coherente con el efervescente Onze de Setembre recién vivido en Catalunya. No celebrar el Día de la Hispanidad. Esa fue la idea que de inmediato secundaron unos 380 alumnos del medio millar del instituto y que, una vez trasladada al director, José Antonio Armario, salió adelante ayer.
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Había un cierto susto a primera hora de la mañana. Había un par de pintadas amenazantes junto a la entrada. Después de escuchar al ministro José Ignacio Wert hasta parecía coherente que pudiera llegar la Guardia Civil para que a los chicos no se les ocurriera aprender nada en un día tan señalado del calendario. La jornada al final fue plácida.
En el hall, un par de militantes de la Assemblea Nacional Catalana hacían campaña en favor de la independencia. El resto del año no están ahí. Quede claro.
Sí lo esta, por el contrario, Daniel Nomen. Es uno de los profesores más carismáticos de La Llauna. Decidió sumarse a la iniciativa de los estudiantes e ir a trabajar. Preparó para la ocasión una clase fuera del temario. Es un hombre muy lúcido. El título era un arcano para la mayoría de sus alumnos: George Orwell y su Homenaje a Catalunya. Ni conocían al autor ni conocían su obra, lo más parecido a un Ricardo III de la historia de la izquierda política catalana. El propósito de Nomen no era subrayar burdas comparaciones entre el ayer y el hoy. Se quedó, que no es poco, con la insaciable sed de Orwell por entender lo que sucedía a su alrededor en aquel convulso 1937 que vivió en Barcelona. Los estudiantes salieron ayer de La Llauna menos patrios. También más cultos.