Una mayoría abrumadora de empresarios de pequeñas y medianas empresas catalanas están a favor de una consulta sobre la autodeterminación de Catalunya. El 82,4% para ser exactos, según el resultado de una encuesta realizada por la patronal Pimec entre sus asociados y que ha sido contestada por 2.224 personas. El presidente de Pimec, Josep González, destacó que la participación «se puede considerar muy representativa de la pyme catalana».
El profesor de la UPF Modest Guinjoan, ayer, en la jornada de debate del Col·legi d'Economistes. JOAN PUIG
Información publicada en la página 20 de la sección de Política de la edición impresa del día 26 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La misma encuesta revela que para el 66,8% de los pequeños empresarios la forma política que consideran más adecuada para Catalunya en el futuro es la de «un Estado propio»; el 21,1%, un «Estado en un marco federal», y el 12,1%, «una comunidad autónoma». El porcentaje a favor de la fórmula independentista supera la de otra encuesta realizada por la patronal vallesana CECOT, que cifraba en el 53% a los empresarios favorables a la conversión de Catalunya en un nuevo Estado.
La muestra de Pimec refleja también un escaso temor al posible efecto de un boicot a los productos catalanes (al 61,2% les preocupa poco o nada). Aunque este porcentaje da la vuelta en el caso de las empresas que venden más del 30% de su producción en el resto de España, el 55% de las cuales se muestran «mucho o bastante» preocupadas.
El Col·legi d'Economistes de Catalunya, por su parte, celebró ayer un debate para analizar las perspectivas e implicaciones económicas de una eventual Catalunya independiente para introducir «racionalidad» en esta discusión, según explicó el decano, Joan B. Casas.
Uno de los momentos de mayor discrepancia se vivió entre la catedrática de la Universitat de Barcelona Núria Bosch y el investigador del CSIC Ángel de la Fuente. La primera afirmó que una Catalunya independiente podría incluso dejar de asumir deuda que, al final, se le reclamaría al reino de España. De la Fuente criticó esa tesis e incluso la tachó de proclive a CiU y consideró que no contabiliza servicios que ahora ofrece el Estado. A su vez aseguró que en caso de independencia habría que asumir la deuda correspondiente. Si no, «sería como decir 'me voy de casa y no voy a pagar la hipoteca'».
Por su parte, el catedrático Francesc Granell coincidió en que uno de los puntos más complejos sería el de los costes de la transición y dudó de que Catalunya contara con apoyos suficientes en la UE y la ONU. También afirmó que, desde la óptica económica, «es mejor el pacto fiscal que la independencia».