El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha pronosticado que los eventuales procesos de rechazo o boicot empresarial al proceso soberanista catalán podrán ser "muy airados" pero "nunca serán generales". En un acto en la sede de PIMEC en Barcelona, Mas ha apelado a la frase de un asesor del expresidente norteamericano Bill Clinton, "¡es la economía, estúpido!", para argumentar que el mundo de la economía y el comercio "deberían funcionar al margen de estos procesos porque están por encima de ello".
El 'president' ha afirmado que las empresas catalanas que dependen mayoritariamente del mercado español pueden ser las más susceptibles de expresar preocupación por las eventuales consecuencias negativas del soberanismo. Pero ha opinado que los posibles procesos de rechazo siempre tienen efectos "bilaterales" y "nunca hacen ningún bien", sino que pueden provocar efectos negativos incluso perjudicando a los trabajadores españoles. "La única cosa que hacen es tirarse piedras sobre su propio tejado", ha subrayado.
Mas ha concluido que "pensando un poco, no se debería tener miedo a las reacciones, que pueden existir, pueden ser muy airadas pero nunca serán generales". "Si la empresa que vende ofrece un buen producto esto está por encima de estos procesos políticos", ha añadido en un coloquio en el que ni las preguntas de los empresarios ni la intervención del 'president' se han referido en ningún momento a la elevada cifra de 5,7 millones de parados conocida este viernes, inédita hasta ahora para la economía española.
El 'president' incluso ha añadido que el proceso hacia el posible Estado catalán puede beneficiar a las empresas catalanas porque "los países europeos que se han visto inmersos en estos proceso, casi sin excepción han conseguido, gracias a esto, abrirse todavía más hacia el exterior".
Por otra parte, en su intervención en la sede de PIMEC, Mas ha anunciado su intención de promover una simplificación de trámites burocráticos en los ayuntamientos, tras haber aprobado las llamadas leyes "omnibus".
Mas se ha mostrado partidario también, no a corto plazo, de un futuro escenario de "menor presión fiscal a cambio de más lucha contra el fraude fiscal".