Artur Mas pisa el acelerador en la carrera hacia la soberanía de Catalunya. El president de la Generalitat convirtió ayer la crónica de un desencuentro anunciado -el rechazo de Mariano Rajoy al pacto fiscal- en la plataforma de lanzamiento de una etapa de emancipación de Catalunya, que tendrá en las elecciones anticipadas de carácter plebiscitario su primera estación.
Información publicada en la página 2 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 21 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Si el president Tarradellas prefirió edulcorar el fracaso de su primera entrevista con Adolfo Suárez y decir a la prensa que había ido muy bien, ayer Mas no puso paños calientes. Tras reunirse con Rajoy dos horas en la Moncloa, mostró su tristeza por su negativa, pero dijo que ni este portazo al pacto fiscal ni la Constitución ni el aviso del Rey anularán «el sentimiento, la voluntad y el proyecto» del pueblo de Catalunya.
REUNIÓN ELECTORAL / Y es que Mas y CiU han puesto ya rumbo a las elecciones, que se celebrarán probablemente el 25 de noviembre. Ayer no quiso ser explícito, pero el president dio a entender que el anuncio del avance electoral se producirá en el debate de política general que se inicia el próximo martes en el Parlament. Ayer mismo los estrategas convergentes celebraron, a la una de la tarde, una reunión preparatoria de los comicios, cuya campaña probablemente dirijan Francesc Homs, portavoz del Govern, y Francesc Sánchez, mano derecha de Oriol Pujol.
Otra muestra de que el rumbo soberanista de CiU está diseñado es que el 21 de agosto la cúpula de la federación -con el significativo aval del federalista líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida- acordó que el programa incorporará como norte y guía de la próxima legislatura la consecución de un Estado propio.
Mas dijo ayer sentirse decepcionado, pero en Convergència reinaba la euforia. Un millar de personas recibieron entre aplausos y vítores al president en la plaza de Sant Jaume cuando llegó de Madrid.
La cita con las urnas será planteada por la federación en términos personalistas, en los que «todos con el president» no sería un lema descabellado, a tenor de lo que opinan en Convergència: que Mas ha capitalizado con intervenciones como la de ayer la oleada de «cabreo» catalán expresada en la reciente manifestación independentista de la Diada.
MÁXIMA EXPECTACIÓN / En una rueda de prensa multitudinaria en la delegación de la Generalitat en Madrid, con presencia de numerosos medios extranjeros, Mas llevó a cabo su primer acto de precampaña. «Catalunya no está dispuesta a aceptar un futuro gris pudiendo ser un futuro brillante y más luminoso», aseguró.
La federación ya plantea una campaña centrada en dos objetivos: incorporar a la ola independentista a las comarcas del Baix Llobregat y el Barcelonès Nord (tradicional granero de votos del PSC), y calmar los temores del empresariado catalán por la inestabilidad que pueda generar el proceso de ruptura. Por eso Mas evitó usar esa palabra -ruptura- y se dirigió a ese colectivo, que le ha reclamado que agote las opciones de lograr el pacto fiscal antes de embarcarse en otras aventuras. «Hemos hecho el máximo esfuerzo hasta el último minuto, sé que todo esto añade problemáticas de muchos tipos pero también tengo mucha confianza en el pueblo de Catalunya», apuntó.
Por si había alguna duda, Mas, hoy por hoy todopoderoso en CiU, se convertirá en el epicentro de la campaña. Y arrastrará a sus socios de Unió pese a que entre los más estrechos colaboradores de Duran haya quien afirma que no lo ve «claro» cuando se le pregunta sobre el nuevo rumbo que puede emprender CiU. Esa esta estrategia les ayudará a evitar el debate sobre los recortes y su impacto social.
LA SOMBRA DEL RESCATE / El Gobierno permitió a Alicia Sánchez-Camacho que capitalizara la respuesta en Barcelona y, en Madrid, la Moncloa dio su versión de la reunión a través de un comunicado. Esta es una de las fórmulas utilizadas por el Ejecutivo del PP cuando Rajoy se reúne con un líder autonómico, ya que es habitual que no comparezca ante la prensa ningún miembro del Gabinete.
En esa nota, de dos folios y medio, que se hizo pública mientras Mas todavía atendía preguntas en la delegación, el Gobierno explica que su oposición a la propuesta de concierto económico se debe a que no es «compatible con la Constitución Española» y que Rajoy está obligado a cumplirla y a hacer que se cumpla. Y señala la «inestabilidad» que suscita este tipo de iniciativas cuando España, que está estudiando la posibilidad de pedir un segundo rescate, intenta recuperar la confianza de sus socios y de los mercados.
El presidente, como ya explicó el jefe del Ejecutivo catalán, le ofreció como solución revisar el sistema de financiación autonómica. Rajoy reconoce en la nota el «esfuerzo» de los catalanes para ayudar al «bienestar del conjunto de la nación» aunque, añade, esa «solidaridad» también la ponen en práctica «otras comunidades». El Gobierno también recuerda que, cuando Catalunya haya recibido el dinero del fondo de rescate, habrá recibido en este ejercicio 11.000 millones de euros «en medidas de apoyo y asistencia financiera».
Nada más acabar la reunión, Rajoy telefoneó a Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE), con quien ya había comentado el asunto hacía unos días. Mas explicó que el jefe del Ejecutivo le dijo que su no rotundo al pacto fiscal era compartido por otros partidos de «ámbito nacional».