Hasta ahora en Convergència Andreu Mas-Colell parecía el conseller intocable, el gurú, el sabio, el experto, la viva imagen del rigor y la seriedad a la hora de administrar la medicina de los recortes sociales. Pero al parecer todo tiene un límite, y el partido del Govern dijo el jueves basta cuando escuchó que Mas-Colell proponía al Gobierno del PP un nuevo tijeretazo: 5 euros por día de hospitalización y el pago del 100% de las recetas por parte de quien declare unos ingresos superiores a los 100.000 euros. Mas-Colell lanzó la idea a través de un artículo en el diario El País, coincidiendo con la cumbre del Banco Central Europeo en Barcelona.
Información publicada en la página 23 de la sección de Política de la edición impresa del día 05 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Falló por el contenido, por el día escogido y el medio para divulgarlo», aseguran fuentes de CDC. En cambio, la Conselleria d'Economia sostiene que la propuesta fue previamente acordada con el president, Artur Mas, y que el medio escogido fue fruto de la voluntad de hacer llegar el mensaje reformista al conjunto de España.
Rigidez e impopularidad
El malestar en Convergència respecto a la fecha decidida para lanzar la propuesta está motivado porque mientras Mas aprovechaba la reunión del Banco Central Europeo en Barcelona para reclamar una administración más suave de las recetas de austeridad en Europa, Mas-Colell ha parecido erigirse en el campeón de la ortodoxia. La reflexión de CDC es sencilla: si finalmente se apueban estos recortes, «tendrán el sello de quien los ha propuesto, no de quien los ejecute». Las grietas en este punto son evidentes, porque el portavoz del Govern, Francesc Homs, ha afirmado en más de una ocasión que la Generalitat es partidaria de que el PP decida cobrar por cada día de hospitalización. Algo que ya se habría comunicado al Ejecutivo de Mariano Rajoy.
Pero destacados cargos convergentes señalan que se está tocando hueso. Los alcaldes del partido son los primeros en constatar que la crisis está poniendo a prueba la cohesión social (la ponencia política del último congreso así lo asumió). Por eso en el partido ayer se preguntaban: «¿Alguien ha visto razonable lo dicho por el conseller?».
Es más, en CDC se atreven a dibujar una brecha en el rígido tándem que forman Mas y Mas-Colell en cuanto al ritmo de aplicación de los tijeretazos. El segundo, interpretan, piensa más en clave académica y de prestigio personal. El primero ve las orejas al lobo, en términos de precio político. Todo ello no hace sino generar más tensión interna respecto a la gran cuestión de los próximos días: ¿de dónde sale el dinero para ahorrar 1.533 millones de euros más en la inminente tercera oleada de ajustes? Se avecinan nuevas tasas y menos gasto todavía. Y la diana está puesta en la sanidad y la educación.