Hasta ahora, si se preguntaba a los miembros de la cúpula del PSOE cuándo iban a tomar aire de nuevo y distanciarse de su pasado en el Gobierno, la respuesta era siempre la misma: «Tras el verano». Los políticos no son fiables vaticinando el futuro, pero aquí los de Alfredo Pérez Rubalcaba tienen razón. Al menos, en cuanto a la emancipación de su herencia. Los socialistas, tanto en el PSOE como en el PSC, quieren sacudirse el complejo de exgobernantes. Van hacia una oposición más dura.
Alfredo Pérez Rubalcaba y otros miembros de la cúpula socialista, en la última reunión de la ejecutiva del PSOE. JOSÉ LUIS ROCA
Información publicada en la página 22 de la sección de Política de la edición impresa del día 08 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En el caso del PSOE, los motivos son diversos: ya han pasado nueve meses desde que se despidieron de la Moncloa; el Ejecutivo ha acogido con desdén sus ofertas de pacto; sus filas empujan a una mayor firmeza; ellos siguen sin capitalizar el desgaste del PP, y, por último, el descontento ciudadano va a más. «Todo en la vida tiene sus tiempos -señala un dirigente muy cercano a Rubalcaba-. Se nos pedía una reacción contundente y acabábamos de salir del Gobierno. Necesitábamos un tiempo de recomposición. Si Rubalcaba se hubiera subido a la barricada al día siguiente, como le pedían algunos, la gente habría dicho: 'Hay que ver cómo se le va la cabeza'».
En los próximos días habrá ocasiones de poner a prueba este nuevo enfoque. Mañana domingo se celebra una reunión del comité federal, donde se sentarán las bases de la conferencia política de los socialistas, que tendrá lugar en Madrid el 10 y 11 de noviembre. Cuando se aprobó en el congreso de Sevilla, en el que Rubalcaba derrotó a Carme Chacón por muy poco, la cita se pensó en términos organizativos, para diseñar unas primarias abiertas en las que elegir al próximo candidato a las generales. Pero irá más allá. Se trata de abrir un «cambio de ciclo», señalan fuentes de la dirección del PSOE.
RESISTENCIA / Y el martes, en el Congreso, habrá reunión del grupo parlamentario. Rubalcaba hará una larga exposición. Varios diputados quieren trasladarle al secretario general la necesidad de «abandonar cualquier tentación de pacto y dedicarse a reorganizar la resistencia». Uno de ellos, que permaneció ajeno a la lucha entre el exvicepresidente y la exministra, no se muestra convencido de que el cambio «vaya a tener continuidad». Pero al menos admite que este, «en la forma y el fondo», existe. Se nota, por ejemplo, en la actitud socialista ante esta reforma financiera. En la anterior modificación, poco antes del verano, los socialistas decidieron abstenerse. «No podemos votar que no y mandar esa señal a la UE», sostuvieron entonces. Ahora se inclinan por el rechazo.
Lo que está aún por ver es cómo se tomarán los chaconistas este cambio. Quizá haya que esperar al próximo 19 de septiembre, día en el que la exministra reaparecerá en público, durante la presentación de un libro del exdiputado José Antonio Pérez Tapias, miembro de la corriente crítica Izquierda Socialista.
JUICIO AL GOVERN / Mientras tanto, en Catalunya están en lo mismo. Uno de los hombres de confianza del líder del PSC, Pere Navarro, echa mano del libro de citas de Winston Churchill para señalar que ha llegado el momento de romper con el pasado. «Un error de tiempo en política es más grave que en gramática -dice-. Hemos hecho una oposición un tanto basculante, pero ha llegado el momento de subir el listón, de ser más duros». Por lo pronto, los socialistas catalanes preparan una campaña «muy fuerte», coincidiendo con los dos años del Govern, en la que quieren poner de manifiesto «el fracaso de CiU».