Los documentos privados que fueron expoliados por el franquismo y que durante décadas han formado parte de los llamados papeles de Salamanca empiezan por fin a ser restituidos a sus legítimos propietarios. La Generalitat hizo ayer entrega a varias decenas de personas y entidades de parte de los documentos que les fueron arrebatados durante la guerra civil y la dictadura y que desde entonces habían sido guardados en el Archivo Histórico Nacional de Salamanca. Se trata, por ejemplo, de cartas, libros y cuadernos que las tropas franquistas consideraron que podían suponer una agresión a la unidad del Estado o un instrumento de promoción de la cultura catalana.
Legítimas propietarias 8Mercè Romeva, Teresa Rovira y Helena Cambó, con parte de los documentos. ACN / ALEIX MOLDES
Información publicada en la página 18 de la sección de Política de la edición impresa del día 21 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Han tenido que pasar más de siete décadas para que estos libros firmados y dedicados por sus autores, cartas manuscritas y actas de asociaciones pudieran volver a sus hogares, convertidos por el paso del tiempo en auténticos tesoros. Los años transcurridos han hecho imposible que la mayoría de los propietarios originales pudieran recuperar personalmente los documentos; de los destinatarios de los papeles devueltos ayer, únicamente Josep Pàmies, hermano de la escritora Teresa Pàmies y afincado en Francia desde la guerra civil, ha vivido para recuperar sus documentos personales (unas cartas).
En el acto de entrega celebrado en el Arxiu Nacional de Catalunya, en Sant Cugat del Vallès, y presidido por el conseller de Cultura, Ferran Mascarell, fueron numerosos los hijos y nietos que, emocionados, recuperaron las pertenencias de sus progenitores. Es el caso de Teresa Rovira, hija del expresidente del Parlament de Catalunya en el exilio Antoni Rovira i Virgili, que recuerda que las tropas franquistas arrasaron su hogar y se llevaron 57 sacos de libros y 240 atados de volúmenes de mayor tamaño.
La primera novela
Rovira señaló que el hecho de que muchos libros estuviesen dedicados a su padre por los autores ayudó a aclarar su propiedad, además de la indexación que ella misma había hecho de todos los títulos al ser estudiante de biblioteconomía. «Hay un libro en cuestión que me hace mucha ilusión recuperar -recordó emocionada-. Es Maria-Glòria, de Dolors Monserdà, que fue la primera novela que leí a los 12 años».
También recibieron cajas con documentos las hijas de Francesc Cambó y de Pau Romeva, así como la UGT, ERC, el PSUC y el Foment del Treball de Catalunya, entre otras entidades. Ahora, aún quedan unos 100.000 documentos para regresar a Catalunya, algo que se espera que se pueda agilizar en los próximos meses. «Se hace difícil entender por qué aún quedan demasiados papeles en Salamanca», declaró Mascarell.