La indignación de los musulmanes por la difusión en internet de una película que denigra al profeta Mahoma se extendió ayer por Oriente Próximo y el resto del mundo islámico. La historia se repite y las escenas son casi idénticas a las vividas en 2005 después de que el diario danés Jyllands-Posten publicara caricaturas de Mahoma que desencadenaron ataques contra las embajadas danesas en varios países musulmanes y numerosas protestas.
Información publicada en la página 2 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 14 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Después del brutal ataque de hombres armados, el martes, al consulado estadounidense de Bengasi (Libia), que acabó con la vida del embajador Christopher Stevens y tres funcionarios norteamericanos más, y de protestas ante la embajada de EEUU en El Cairo, ayer, miles de personas se manifestaron en la capital egipcia, en Yemen, Irak, Gaza y en países musulmanes no árabes como Irán y Bangladés.
Al grito de «muerte a EEUU» y «muerte a Israel», unos 3.000 manifestantes irrumpieron en el patio de la embajada de EEUU en Saná, la capital yemení, aunque no consiguieron entrar en los edificios. La policía dispersó a los manifestantes con gases lacrimógenos y disparos al aire, pero no evitó la quema de vehículos diplomáticos y de una bandera estadounidense. Poco después, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y policías que acabaron con cuatro muertos y al menos 34 heridos. El presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, lamentó la agresión contra la embajada, que consideró obra de «una turba» que no es consciente de los planes de «fuerzas sionistas» para perjudicar la relación de Yemen con EEUU.
En El Cairo, al menos 70 personas resultaron heridas en los choques entre manifestantes y policía en las inmediaciones de la embajada norteamericana, donde varios centenares de jóvenes lanzaron piedras y cócteles caseros contra los agentes.
La indignación por la película La inocencia de los musulmanes llegó también a Gaza; decenas de personas se concentraron en el barrio de Rimal, donde se encuentran las sedes de la ONU y la UNRWA (la agencia de la ONU para los refugiados palestinos), que cerraron sus puertas. Según indicaron cooperantes internacionales a EL PERIÓDICO, ayer se incrementó la alerta en Gaza sobre posibles secuestros de extranjeros por parte de salafistas. En Teherán, decenas de estudiantes y basij (voluntarios islámicos afines al régimen) se dieron cita ante de la embajada suiza, que representa los intereses estadounidenses en Irán. Hoy se esperan concentraciones en diversos puntos de Oriente Próximo después de la oración en las mezquitas.
ULTRAJE / La película que insulta a Mahoma ha vuelto a inflamar los ánimos de musulmanes que ya se sintieron ultrajados por la quema de ejemplares del Corán por parte de soldados americanos en Afganistán en febrero. Las protestas de los afganos acabaron con 30 muertos. La quema del libro sagrado del Islam por parte del pastor evangélico estadounidense Terry Jones en marzo del 2011 también desató la ira musulmana.
Pero la Casa Blanca se muestra cada vez más convencida de que la película a la que se achacan las protestas es una cortina para disimular un atentado contra el consulado de EEUU en Bengasi planificado de antemano. «Es un ataque complejo, los motivos no son tan sencillos», dijo un responsable estadounidense a France Presse. «Hay detalles que aún se nos escapan, pero cada vez parece más claro que [el asalto] lleva la firma de Al Qaeda», afirmó el congresista republicano Mike Rogers a la CNN.
ANIVERSARIO / Solo en las protestas de Bengasi había hombres armados y el ataque se produjo en el aniversario de los atentados del 11-S. La autoridades libias pidieron disculpas a Washington y atribuyeron la acción a los partidarios del difunto dictador Muamar Gadafi.
El asalto, que ha irrumpido en plena campaña de las elecciones presidenciales de EEUU, se produce en un momento en que Washington ha perdido aliados en los países árabes, como el expresidente egipcio, Hosni Mubarak, derrocado en la convulsa primavera árabe, que ha cambiado la fisonomía de Oriente Próximo. La Casa Blanca, según algunos analistas, ha concentrado sus esfuerzos en controlar la situación en Egipto, donde ostenta el poder el islamista Mohamed Mursi, y quizás ha descuidado a países como Libia. Incluso algunas fuentes apuntan a serios fallos de seguridad en el consulado de EEUU en Bengasi.
Vea fotogalería de esta noticia en e-periodico.es