De todos los exámenes que debe superar el PSC para despertar del letargo y recuperar la fuerza perdida, el experimento de las primarias abiertas para escoger al candidato socialista en las próximas elecciones catalanas será clave para atraer y movilizar de nuevo al deprimido electorado progresista. La dirección no parece tener prisa en un proceso que reabrirá el pulso entre el líder, Pere Navarro, y el alcalde de Lleida, Àngel Ros, pospuesto en el último congreso del partido. La ejecutiva ha encargado la redacción del reglamento a una comisión que debe tenerlo listo en otoño. Pero un sector del PSC ha tomado la delantera y ha presentado a la cúpula un documento con propuestas para que el proceso sea totalmente abierto, sin censos ni limitaciones y a doble vuelta.
El movimiento lo capitanean una docena de jóvenes militantes, adscritos al ala catalanista del PSC y que ocupan o han ocupado puestos en la dirección del partido o en la Generalitat, durante los años del tripartito. Entre ellos destacan la portavoz adjunta del grupo socialista en el Parlament y exsecretaria del Govern, Laia Bonet; el director de la Fundació Rafael Campalans, Albert Aixalà; los miembros de Ciutadans pel Canvi Toni Comín y David Elvira, y Carles Rivera, exjefe de gabinete del exconseller Antoni Castells. De la ejecutiva, además de Bonet, también suscribe el documento la secretaria de medioambiente, Jordina Freixanet.
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