El marcado carácter conservador del magistrado del Tribunal Constitucional Andrés Ollero hacen que muchos se cuestionen su capacidad para dirimir sobre el recurso presentado por el PP contra la Ley del Aborto. Estas son algunas de las frases más polémicas:
"Si hay un ser humano, dejar a su madre en paz supone autorizar un acto de guerra contra su hijo, permitiéndole que se desembarace de él. Si no hay un ser humano o, al menos, no es digno de protección penal, alguien debería molestarse en exhibir argumentos". ''Democracia y sofisma' (artículo publicado en 'El País' en enero de 1987).
"Cinco lustros después, la situación es de aborto libre, al convertirse España en un paraíso del turismo abortista y el lugar donde más crece el número de abortos en la Unión Europea. Entre los que se despreocuparon de su protección y los que no se atrevieron a protegerlos, los no nacidos no han ganado para sustos”. 'El aborto y el Tribunal Constitucional' ('Diario Médico'. Enero del 2012).
Pero Ollero también se ha distinguido por su oposición al Estatut, con frases tales como:
“No deja de llamar la atención el claro interés en hacer llegar a la opinión pública la idea de que solo están en juego dos cuestiones: si España se convertirá en un bazar de naciones y quién acabará costeando las exigencias de solidaridad, satisfechas hasta ahora --parece olvidarse-- con fondos europeos. Pretenden fabricarnos un Estado cuyos ciudadanos no gozarán de idénticos derechos fundamentales”. 'Puenting constitucional' ('Nueva Revista de Política, Cultura y Arte'. Enero/Febrero 2006).
"Los redactores del proyecto que comentamos [el Estatut], convencidos sin duda de que son más que un club, han preferido no quedarse cortos: cinco capítulos, con un total de cuarenta artículos --reiterativos, eso sí, hasta la saciedad-- se dedican a "derechos, deberes y principios rectores". 'Puenting constitucional' ('Nueva Revista de Política, Cultura y Arte'. Enero/Febrero 2006).
"Como en ningún caso nos hallaremos ante vulneraciones constitucionales necesariamente consumadas, flacidez mediante, tendría que ser Estrasburgo quien acabara poniendo orden en un pintoresco Estado con más de una decena de cartas de derechos fundamentales. Pero que nadie se preocupe; lo que hay en juego, según se nos pretende hacer creer, es un mero problema de financiación. Los catalanes, ya se sabe...". 'Puenting constitucional' ('Nueva Revista de Política, Cultura y Arte'. Enero/Febrero 2006).