El exalcalde de Marbella Julián Muñoz ha abierto hoy el fuego de las declaraciones en el juicio por blanqueo que se sigue en la Audiencia de Málaga y ha tratado de demostrar que manejaba grandes cantidades de dinero porque apenas tenía gastos. Tenía “nóminas importantes” del Ayuntamiento y de la Diputación Provincial, ha reconocido, a las que se sumaban además “los sobres" que les "pagaba Jesús Gil". "Porque trabajábamos muy duro”, ha dicho para añadir que, en ocasiones, los sobres contenían hasta 6.000 euros. Asimismo, y al contrario que en anteriores declaraciones, ha negado cualquier vinculación con las compras inmobiliarias de Isabel Pantoja, su expareja, asegurando que tanto el chalé como el apartamento en el hotel Guadalpín lo pagó la artista, y él solo recibió un sueldo por tareas de manager.
Muñoz ha empezado a declarar tras un pequeño rifirrafe con el juez, ya que, inicialmente, quiso acogerse a su derecho a no declarar a la espera de que llegue la documentación referida a sus nóminas municipales, que debe remitir el Ayuntamiento de Marbella. El tribunal le ha denegado la opción, por lo que, tras una tensa pausa para consultar con su abogado, ha empezado a responder a las preguntas del fiscal.
No lo ha hecho de buena gana, más bien con un tono altivo que le ha valido varios reproches del juez. “En un momento tan difícil como el actual, no extienda su comportamiento al resto de los españoles”, le ha reconvenido el magistrado cuando el exalcalde ha explicado que compró una de las sociedades investigadas “porque sí, como hizo el resto de los españoles”.
Muñoz, que ha lamentado que se le compare con Alí Babá, ha explicado al fiscal los ingresos que tenía cuando llegó al consistorio en 1991, y que, además de las gratificaciones generosas de Gil, cobraba todos los meses otro sobre con 300.000 antiguas pesetas procedentes de la empresa municipal Contratas 2000 S.L. Un dinero, ha dicho, que no declaró a Hacienda ni ingresó en el banco ¿donde siempre estaba en números rojos-- porque prefería guardarlo en su casa.
En este punto, ha presumido de capacidad de ahorro porque, además, no tenía apenas gastos dado que como concejal no pagaba en restaurantes y la gasolina la pagaban las arcas públicas. “Yo no sé si eso será prevaricación”, ha ironizado. La sesión ha finalizado y se reanudará la semana que viene.