El juez Fernando Andreu puso ayer fin a la investigación con la que ha intentado aclarar quién hizo de-saparecer en 1976 al exjefe de ETA Político Militar Eduardo Moreno, Pertur, ante la imposibilidad de identificar a la persona o personas que lo mataron, aunque apunta al entorno de la banda. El magistrado detalla los convulsos periodos que vivió entonces la organización hasta que el sector duro tomó el control.
El exdirigente de ETA Eugenio Etxebeste, 'Antxon', tras declarar sobre el 'caso Pertur' en el 2008. DAVID CASTRO
Información publicada en la página 22 de la sección de Política de la edición impresa del día 22 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pertur fue visto por última vez el 23 de julio en un coche en San Juan de Luz (Francia) con Francisco Múgica, Pakito, y José Antonio Apalategi, Apala. Después se perdió su rastro, aunque su pareja, Lourdes Auzmendi, ha declarado que un exmiembro de ETA, refugiado en Nicaragua, le comentó que Apala le había confesado que a Pertur «lo habían secuestrado ellos, le habían dado muerte y lo habían tirado al mar».
El desaparecido ya había comentado a su novia en una carta, 13 días antes de su desaparición, que no estaba bien. «Estos bestias han creado un clima tal en la organización que ETA no es un colectivo revolucionario sino un estado-policía, donde cada uno sospecha del vecino», le escribió. También le reveló que se había caído en la dinámica de «eliminar rivales a través de sucias maniobras».
Pertur ya había vivido en sus propias carnes cómo se las gastaba la banda criminal. En mayo de 1976 fue arrestado por ETA para impedir que asistiera a una asamblea después de descubrirse que había iniciado contactos con el Gobierno (con Juan María Bandrés y Manuel Fraga) para negociar una salida política a la banda tras la muerte del dictador Francisco Franco.
MÚLTIPLES TESTIMONIOS / El desaparecido asistió finalmente a la asamblea de ETA en la que se hicieron con el poder los duros de la organización: Pakito, Eugenio Etxebeste (alias Antxon), y Apala, que eran partidarios de mantener la lucha armada. Los dos primeros han declarado ante Andreu, pero no han aportado ningún dato que permita aclarar las circunstancias de su desaparición.
El magistrado ha interrogado en calidad de testigos a siete etarras. Todos han confirmado que Pertur mantenía muy malas relaciones con la dirección de ETA, pero no han podido aportar más datos.
Andreu también ha tomado declaración a tres neofascistas italianos que en aquellas fechas mantenían conexiones con grupos de la extrema derecha española, pero tampoco han facilitado información. Asimismo, ha escuchado el testimonio de mandos policiales de la época con el mismo resultado. Por ello, el juez ha ordenado el archivo de una investigación que abrió en el 2008 a instancias de la madre de Pertur, Marta Bergareche.