Después de la imagen de Artur Mas en la Moncloa brindando un año de confianza y colaboración a Mariano Rajoy, la izquierda catalana ha salido en tromba a censurar el respaldo que el presidente de la Generalitat le prometió al jefe del Ejecutivo central en las reformas económicaspese a no haber obtenido contrapartidas. El PSC, ICV-EUiA y ERC criticaron la actitud conciliadora de Mas con un Rajoy que eludió comprometerse en el pago de las deudas a Catalunya y con el pacto fiscal. El PPC, en cambio, ha jaleado la buena sintonía entre ambos gobiernos y, matizando al president, ha pronosticado que durará más de un año.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha recibido esta tarde en Moncloa al presidente de la Generalitat, Artur Mas. ATLAS.
Para el portavoz del PSC, Jaume Collboni, ayer fue "el día de la marmota" porque Mas repescó con Rajoy el pacto del Majestic que CiU y el PP firmaron en 1996. Ha acusado al president de "someterse" a la voluntad de los populares y de avalar, "por acción o por omisión, la ofensiva contrarreformista" del Ejecutivo español. "Es la crónica de un fracaso anunciado porque priorizaron el tono a los resultados. Al final, decepción general", ha afirmado Collboni, quien ha alertado de que una época "dura y gris" se cierne sobre la política catalana.
El secretario general de ICV, Joan Herrera, ha definido la cita de ayer como un "pacto de sangre entre dos políticos conservadores y de derechas que coinciden en la voluntad de recortar", al tiempo que ha recelado de que el margen de confianza de Mas expire en el 2013, "cuando habrá explotado todo y ya no quedará nada para recortar". "Del pacto fiscal, nada; del pacto neoliberal, todo", ha remachado Herrera, que ha contrapuesto el tono conciliador de Mas con la "involución autonómica" que preparan los ministros de Rajoy.
El presidente de ERC, Oriol Junqueras, cree que Mas fue "engañado" por Rajoy y ha denunciado que diese "golpecitos en la espalda" a quien ha iniciado una "ofensiva centralizadora", con medidas como el fin de la inmersión lingüística y el nuevo trasvase del Ebro. "Mas debe escoger entre el PP y Catalunya, entre confiar en el Gobierno español o en los ciudadanos de Catalunya. CiU no ganó las elecciones diciendo a los catalanes que deberían esperar dos años a tener los recursos que les corresponden", ha señalado. Sin embargo, el líder republicano ha renovado su oferta de colaboración con el Govern de Mas para cuando este la quiera aceptar. "Si el president no decide, la realidad le sobrepasará", ha apostillado.
Muy diferente es la opinión de la presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho, que ha afirmado que la reunión Rajoy-Mas ha establecido las bases de una relación basada en "la confianza mutua, la lealtad y la colaboración", una etapa que, a su juicio, "será mantenida en el tiempo". Erigida como interlocutora de Catalunya en Madrid, Camacho ha asegurado que Rajoy es receptivo a las peticiones del Gobierno catalán de que pague sus deudas con Catalunya, pero también ha advertido de que "no hay dinero para todos" en las asfixiadas arcas del Estado.
Ante los posibles incumplimientos de Rajoy, el portavoz del Govern, Francesc Homs, ha advertido de que la Generalitat "actuará en consecuencia" si el Ejecutivo central decepciona la confianza depositada por Mas, en especial con el pacto fiscal. Homs ha defendido que el objetivo de la cita era "establecer condiciones de diálogo y un tono", al tiempo que ha reivindicado la necesidad de "sincronizar el acuerdo social con el político", subrayando la necesidad de sumar al PSC al acuerdo CiU-ICV-ERC a favor de un modelo en la línea del concierto económico.