LA LACRA DE LA CORRUPCIÓN

Francisco Granados niega el chivatazo de 'Púnica': "No me dijo nada de ninguna cámara"

Él y González coinciden en la Audiencia Nacional para responder por 'Púnica' y 'Lezo'

EFE

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El exconsejero madrileño Francisco Granados ha negado este miércoles en el primer juicio del 'caso Púnica' que el guardia civil José Manuel Rodríguez Talamino le diera el soplo de que la UCO le estaba investigando y ha asegurado que nadie le dijo "nada de si se había colocado una cámara" frente a las empresas de David Marjaliza.

"Este señor no me dice nada de que haya una investigación abierta contra mi ni contra nadie", ha asegurado Granados durante su interrogatorio en la Audiencia Nacional, en el que ha reconocido que tuvo un encuentro con Talamino -también acusado- el 5 de septiembre de 2014, en las fiestas de Valdemoro (Madrid), en el que le dijo que "había compañeros suyos trabajando" en la localidad.

Sin embargo, ha admitido que "este comentario tan inocuo" le causó preocupación porque le sonó "a advertencia", por lo que llamó al tercer acusado, su exasesor José Luis Caro, guardia civil en excedencia y amigo de Talamino, para que lo intentase aclarar y él le dijo que le extrañaba que el agente le hubiese dicho esto y que estaría "borracho".

"Lo único que yo quiero saber es si esto va conmigo", ha explicado Granados, que ha reconocido que hasta llegó a meterse en Wikipedia para buscar a qué se dedicaba la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil: "Me meto en Internet y veo en qué departamento trabajaba y veo que tiene enjundia".

Seis minutos después de esa conversación con Caro, Granados llamó al presunto 'conseguidor' de la trama, David Marjaliza y le alertó de lo que le había dicho la noche anterior Talamino. "Anoche me hizo un comentario, que no me gustó, uno que está en la UCO. No sé cómo sacó la conversación. No te mencionó pero dijo como que estaba en tu puerta haciendo cosas", le dijo Granados a su socio Marjaliza en una conversación telefónica reproducida en la sala.

El exconsejero ha negado, como sostiene la Fiscalía, que primero intentase confirmar la versión de Talamino con su asesor Caro Vinagre para después advertir a Marjaliza y ha asegurado además que el 'conseguidor' ya sabía que había una investigación en marcha contra él. De hecho, en un encuentro que tuvo con él días después, Marjaliza le contó que "llevaba desde 2013 tomando medidas" porque sabía que le estaban investigando y que tenía "los teléfonos pinchados por la Audiencia Nacional", por lo que borró "los discos de su oficina" y regularizó el dinero que tenía en el extranjero, pero que creía que eso "no tenía que ver" con Granados.

"Se va incluso a ver a una pitonisa -ha dicho Granados- para que le diga si lo de la Audiencia Nacional va a salir bien y le dicen que no se preocupe, que no es por el tema de Gürtel", a lo que Marjaliza contestó "Vale, ya me quedo más tranquilo".

La fiscal Carmen García Cerdá ha comenzado el interrogatorio preguntando a Granados por sus cuentas en Suiza y éste ha reconocido, como ya hizo en instrucción, que tuvo dinero en el extranjero pero que procedía de sus inversiones en bolsa y de la época en la que se dedicaba a la banca antes de entrar a la alcaldía de Valdemoro, en 1999.

"Como ya declaré en sede judicial, yo tuve desde 1993 dinero en Suiza (...) Una cuenta que cerré en 2005", ha dicho Granados. Sin embargo, minutos después ha asegurado: "Yo ya expliqué que cuando entré en política (en 1999) cerré la cuenta en Suiza". También ha explicado que "Marjaliza se quedó con esos fondos" que tuvo en Suiza "mediante un poder" y ha asegurado: "Yo ya no tengo dinero en Suiza y, si su señoría me lo permite, ya en ningún otro país".

Junto a Ignacio González

Él e Ignacio González, en otro tiempo 'manos derechas' de la expresidenta Esperanza Aguirre, han coincidido a primera hora de la mañana en la Audiencia Nacional, donde ambos están imputados por corrupción.

Aunque no se han visto, los dos exdirigentes 'populares' han pisado a la misma hora las dependencias del tribunal que les investiga, que está situado precisamente frente a la sede del partido en el que militaban, en la calle Génova de Madrid, aunque han accedido por puertas distintas.

Por un lado, se ha podido ver llegar a González minutos antes de las nueve de la mañana para, según han informado fuentes jurídicas, cumplir con las comparecencias semanales que le impuso el juez del 'caso Lezo' Manuel García Castellón cuando ordenó su puesta en libertad bajo fianza de 400.000 euros.