El presupuesto que Governació dedicará a los municipios se ha reducido en un 15%, es decir, la rebaja supera en cinco puntos a la media de la Generalitat. En cifras concretas, la aportación de este departamento, conocido como la repartidora a los ayuntamientos, pasará de 1.922 millones de euros a 1.643 millones. La partida más afectada es la del Pla Únic d'Obres i Serveis (PUOSC) que se reduce en un 49%.
La vicepresidenta y consellera de Governació, Joana Ortega, ya advirtió de que la política de inversiones a través del PUOSC se modificaría y que, con el actual escenario económico, no había más remedio que priorizar las obras que se considerasen indispensables. El fondo de cooperación local, la otra fuente principal de financiación de los municipios, también sufre una reducción, aunque en este caso el tijeretazo será del 11%.
Los expertos en hacienda pública insisten en que las soluciones para mejorar la salud de las finanzas municipales exigen aumentar la presión fiscal, fusionar entes y simplificar la arquitectura institucional. El Segundo informe sobre federalismo fiscal en España del Institut d'Economia de Barcelona (IEB), y en el que han participado catedráticos de distintas universidades españolas, concluye que los ayuntamientos catalanes gastan tres de cada 10 euros en pagar servicios que no están obligados a ofrecer.