El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció el jueves un programa de rescate de la deuda pública a la medida de las dificultades que atraviesan España e Italia, pero el Gobierno de Mariano Rajoy sigue sin dar pistas sobre si se acogerá o no a él.
Soraya Sáenz de Santamaría, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros. DAVID CASTRO
Información publicada en la página 18 de la sección de Política de la edición impresa del día 08 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Son decisiones que no se pueden tomar a bote pronto ni de la noche a la mañana porque tienen implicaciones importantes para el país y para el futuro de todos los españoles», dijo ayer la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Acosada por las preguntas de los periodistas sobre el rescate, Santamaría insistió una y otra vez en que el Gobierno aún no ha adoptado una decisión y que esta se tomará «con calma y prudencia», sin prisas.
El Gobierno quiere tener antes «toda la información encima de la mesa». Lo más importante es conocer qué tipo de «estrictas condiciones» -según palabras de Draghi- conllevará la petición del rescate y hay pocas pistas sobre ello. El líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya adelantó ayer que su partido no apoyará «un rescate, se llame como se llame, que suponga condiciones adicionales», y menos aún si eso implica tener que tocar las pensiones.
LAS CONDICIONES, EL JUEVES / Sin embargo todavía «no hay ninguna especificación sobre la condicionalidad», dijo la vicepresidenta. El Gobierno confía en que la reunión de ministros de finanzas de la zona euro del jueves en Chipre proporcione un «conocimiento certero» -en expresión de Santamaría- sobre qué tipo de condiciones irán ligadas a la nueva fórmula de rescate introducida por el BCE. Draghi habló el jueves de un «programa preventivo» para referirse a lo que el Gobierno prefiere llamar «rescate blando» y que, en todo caso, constituye un modelo diferente al aplicado a países intervenidos, como Grecia, Irlanda y Portugal.
Además, el jueves y el viernes, cuando se reúnan los ministros de finanzas de la zona euro y de la Unión Europea en Chipre, ya se conocerá la sentencia del Tribunal Constitucional de Alemania sobre la legalidad del mecanismo europeo permanente de rescate (MEDE). «Adelantar ahora la decisión del Gobierno, antes de tener despejadas estas dos incógnitas [la sentencia del Constitucional alemán y la condicionalidad] sería una imprudencia», apuntaron fuentes oficiales.
EL TIEMPO, A FAVOR DEL GOBIERNO / Mientras, el tiempo juega a favor del Gobierno. La prima de riesgo -que es el sobreprecio de la deuda española en comparación con la alemana, considerada como la más solvente- ha bajado de golpe 90 puntos en solo dos días. En los últimos cinco días anota su mayor descenso semanal (140 puntos, el 25%). La prima de riesgo se situó ayer en el entorno de los 411 puntos básicos y el bono a 10 años cayó al 5,64%, el nivel más bajo desde primeros de mayo. Nada que ver con la prima de 640 puntos de finales de julio, que llevó el tipo de interés del bono al 7,63%. Desde entonces, el efecto Draghi ha hecho bajar en más de 200 puntos la prima. La bolsa cerró la semana con un alza del 6,2%.
Si, como calculan algunos expertos, «100 puntos de mayor prima de riesgo le cuestan a España 3.000 millones de dinero público al año», es clara la ventaja que ya está obteniendo la economía española desde que a primeros de agosto el BCE anticipó su programa de compra de deuda.
La vicepresidenta juzgó «muy favorable» la evolución de la deuda pública en estos dos días y dio a entender que el Gobierno observará la evolución de la prima de riesgo antes de tomar una decisión sobre el rescate.
Según los cálculos del Gobierno, la deuda española sufre una penalización de 200 puntos (dos puntos porcentuales) por las dudas sobre el euro. Estima que una prima de riesgo de 300 puntos sería manejable. Sin embargo, es difícil saber si esta caída de la prima será permanente.
La gestora internacional de fondos Fidelity Worldwide Investment advirtió ayer de que si el Gobierno finalmente se deja llevar por la pereza y, atendiendo a la actual evolución de la prima, no pide el rescate sufrirá una penalización doble. No acudir al rescate llevaría, en opinión de esta gestora, «a una venta masiva en los mercados que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no puede permitirse».
A MEDIADOS DE OCTUBRE / La agencia de calificación Fitch aclaró ayer que si España pide el rescate y cuenta con el apoyo del BCE no verá rebajada su nota. Un informe del banco británico Barclays pronosticó ayer que el Gobierno español pedirá de manera oficial la ayuda de sus socios a mediados de octubre, poco antes del Consejo Europeo del 18 y 19 de octubre, cuando, según dijo el presidente francés, François Hollande en Roma, «se adoptarán importantes decisiones para España y para Grecia».