«Importa qué decimos, no qué dirán», dicen que decía el escritor argentino José Narosky. Es un aforismo que, vista la estrategia socialista, no va ni con el PSOE ni con el PSC. Y si no, que le pregunten a la eurodiputada catalana Maria Badia, quien se ha visto obligada a dimitir como secretaria de la delegación socialista en Bruselas tras el revuelo creado por la carta que firmó en contra de las declaraciones de otro veterano europarlamentario, el popular Alejo Vidal-Quadras, y de los militares retirados que han abogado por el uso de las fuerzas armadas para evitar la secesión de Catalunya.
Información publicada en la página 19 de la sección de Política de la edición impresa del día 25 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Distintos medios, entre ellos EL PERIÓDICO, informaron el martes de la misiva suscrita por Badia y los eurodiputados Ramon Tremosa (CiU), Raül Romeva (ICV) y Ana Miranda (BNG). Pero fue la interpretación que hizo ayer El Mundo del texto dirigido a la vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, la que desató los nervios en el PSOE. Hasta el punto de que Badia, integrada en el sector obiolista del PSC, presentó su renuncia.
«Mi iniciativa era firmar una carta que decía que somos ciudadanos europeos, por lo tanto, pedimos que alguien con autoridad diga que no se puede hablar utilizando términos bélicos» relató ayer la dirigente catalana. El lunes, según la versión de la eurodiputada, ante la «incomodidad» que su gesto había provocado entre algunos compañeros de su grupo, habló con el presidente de la delegación socialista española, Fernando López Aguilar, y puso el cargo a su disposición. El eurodiputado canario no aceptó su dimisión, pero ayer, tras el revuelo creado, cambió de opinión. «El contenido de la carta se ha sobredimensionado, manipulado e instrumentalizado», denunció Badia para justificar su renuncia.
El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, calificó la misiva de los eurodiputados catalanes de «absolutamente equivocada». «Y ella [en referencia a Badia] piensa igual que yo», añadió. Pero «ella» no piensa igual, puesto que tras presentar la dimisión insistió en que no se arrepentía de haber estampado su firma en la carta a Reding. Fuentes socialistas explicaron que hace tiempo que las relaciones de Badia con el resto del grupo socialista español en el Parlamento europeo no son precisamente buenas, informa Juan Ruiz.
La versión del PSC
Y la dirección del PSC, ¿qué dice? El primer secretario, Pere Navarro, denunció la «dinámica perversa» de utilizar «el Ejército y los Mossos para una escalada de declaraciones militares». Según la cúpula del partido, Badia se equivocó al no informar de la existencia de la misiva. Y a partir de ahí, las interpretaciones difieren. Algunos creen que no tenía más remedio que dimitir. Otros, que es un nuevo ejemplo de debilidad del PSC, y en lo que coinciden todos es en que prueba que en el PSOE «están muy nerviosos».
Sin disimular su desánimo, un destacado dirigente se lamentaba del «cúmulo de despropósitos» que protagonizan los socialistas. «Solo les hemos pedido que estas semanas no nos compliquen la vida...», aseguraba en referencia al PSOE. Por contra, el equipo liderado por Rubalcaba interpreta que la falta de un discurso territorial claro es lo que les ha llevado a los desastres de Galicia y Euskadi.
Mientras, el Gobierno, en respuesta a una pregunta de IU, ha asegurado que los militares retirados que aparecen citados en la carta por haber apelado al papel de garante de la Constitución «no están sujetos a las leyes penales y disciplinarias militares».