El forense de la Audiencia Nacional que debía informar sobre el estado del preso de ETA Iosu Uribetxeberria Bolinaga, condenado por el secuestro de José Antonio Ortega Lara, considera que el etarra puede ser tratado del cáncer que padece sin salir de la cárcel de Zaballa, Ávila. En un informe de seis páginas, el forense pone en duda que el cáncer de Uribetxeberria sea terminal, según han informado fuentes jurídicas. El criterio de los forenses de la Audiencia Nacional contradice de pleno el criterio defendido hasta ahora por los equipos médicos de los hospitales de León y Donosti, que lo han tratado hasta ahora, así como del equipo de facultativos de prisiones. Unos informes que aseguraban que el tratamiento del etarra, que el lunes se someterá a unas pruebas para decidir si inicia un tratamiento de radioterapia, eran incompatibles con su estancia entre rejas, lo que llevó al ministerio del Interior, a concederle el tercer grado penitenciario.
El estudio médico, que esta mañana ha sido entregado al juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, que ha adelantado su regreso de las vaciones y se ha incorporado hoy mismo al trabajo, y al fiscal Pedro Rubira, que ha asumido la causa en sustitución del fiscal general de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, quien el lunes pasado ya puso en duda la validez de esos informes médicos. Precisamente ahora le toca el turno a la fiscalía, que la semana que viene entregará al magistrado un informe en el que defina su criterio sobre si Uribetxeberria debe o no ser excarcelado.
El informe pericial médico ha analizado la esperanza de vida aproximada que tendría el etarra y el tratamiento médico más aconsejable a su situación. En casos de cáncer irreversible y terminal, en los que solo caben los cuidados paliativos, como la administración de morfina, esta puede ser administrada en prisión, sostienen los forenses de la Audiencia Nacional. Los forenses contradicen también al equipo médico de la prisión de Zaballa y al propio ministro del Interior, que el jueves en rueda de prensa aseguró que los servicios médicos de las prisiones son enfermerías, equiparables a la atención primaria de un hospital, y estas no son las adecuadas para un tratamiento que exige estar ingresado.